Contrariamente a la tradición que hacía de Gorgias un alumno de Tisias, W. Süs mostró que oponía a la retórica siciliana, arsenal de lugares comunes, la flexibilidad viviente de un discurso adaptado a las circunstancias, con la preocupación de actuar sobre el espíritu del oyente mediante la magia del verbo. Gorgias vinculaba ya conesta concepción del logos, la de la poesía y de la tragedia en particular. Max Pohlens, que prosiguió estos estudios, encuentra en Gorgias la fuente de las ideas que Aristófanes atribuye a Esquilo y a Eurípides en el Agón de las Ranas. E. Hoewald, al descubrir en la poética aristotélica una concepción irracionalista del arte, la relaciona con el pitagorismo, sin proponer, sin embargo, pruebas suficientes. Rostagni cree en una influencia del pitagorismo sobre Gorgias por intermedio de Empédocles. S. Tolstaja- Meliskowa relaciona igualmente con Empédocles la doctrina de Gorgias. Por último, Untersteiner retomó la cuestión en conjunto, señalando el papel fundamental de la noción de apaté en el pensamiento de Gorgias.

En lo que se refiere a la influencia ejercida por la teoría de la ilusión, he aquí algunos de los textos que decubren su huella en diferentes dominios:

En el Menexeno, Platón atribuyea Sócrates un elogio irónico de los oradores fúnebres: “Hacen tan bellas las alabanzas, diciendo de cada uno lo que merece y lo que no merece, coloreando maravillosamente sus discursos, con palabras abigarradas, que encantan a nuestras almas.Elogian de todas las maneras posibles a la ciudad, loan a los caídos en la guerra y a todos los antepasados que nos han precedido y a nosotros mismos, que vivimos aún, y lo hacen tan bien que, por mi parte, Menexeno, me siento colmado de nobleza cuando me alaban. Y los escucho cada vez, inmóvil y hechizado, con l aimpresión de volverme inmediatamente más grande, más noble y más hermosos… y esta majestad permanece en mí más de tres días. El discurso del orador y del sonido de su voz penetran en mis oídos con tal resonancia que apenas al cabo de cuatro o cinco días me acuerdp de mií mismo y tomo conciencia del lugar de la tierra en que me encuentro: hasta ese momento, lo único que más o menos sé es que no habito las islas de los Bienaventurados. ¡Tan hábiles son nuestros oradores!”

Ésta es la acción mágica de la palabra a la que no pudieron sustraerse los jueces de Sócrates: en su ignorancia, fueron engañados y hechizados por el discurso que Polícrates escribió por cuenta de Anito.

La poesía produce análogos efectos: en el Ion, el rapsoda que recita versos épicos está fuera de sí, su alma cree asistir a los acontecimientos de los que habla con entusiasmo, hayan ocurrido en Ítaca, en Troya o en cualquier otra parte.

Se ha relacionado con este objeto el siguuiente pasaje de Horacio: “… el poeta que angustia mi pecho con varias ficciones, lo excita, lo aplaca y lo llena de falsos terrores, como un mago, me traslada ya a tebas ya a Atenas.”

La expresión misma que empleaba Gorgias reaparece en una anécdota que cuenta Plutarco. Se planteó a Simónides de Ceos el siguiente problema: “¿De dónde proviene el hecho de los que tesalios sean los únicos a los que no puedes engañar? De que son demasiado ignorantes para que yo los pueda engañar.” La encontramos también en Polibio,  quien opone la historia, considerada como disciplina de verdad, a la tragedia que durante su desarrollo debe conmover y seducir a los oyentes por medio de palabras verosímiles: en ella se da crédito a lo verosímil aunque sea falso, a raíz del engaño que padecen los espectadores.

Sería fácil citar textos modernos donde se expresa un punto de vista análogo.

Cecilia .B

Lic. en Sociologìa - U.B.A. -
Docente universitaria e Investigadora

View all posts

Add comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *