Hacer de tripas corazón. Cómo ser idóneo en la LGSPD.

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El miedo se siente en las vísceras y motiva el coraje. Ese es el camino de muchos docentes para enfrentar la evaluación propuesta por el Instituto para la Evaluación de la Educación (INEE), el de otros, tomar el nihilismo y la queja como estandartes. Pero, ¿será muy complicado superar dichosas pruebas de desempeño profesional?, ¿valdrá la pena el martirio y la ansiedad provocados por la eufórica paranoia colectiva del magisterio –minoría por cierto-?, ¿será correcto emular las manifestaciones de incomodidad de los maestros del sur del país a pesar de las condiciones educativas precarias que exhiben? El siguiente texto ve dirigido a quienes ya decidieron tomar la responsabilidad de evaluar su desempeño con el propósito de mejorar el servicio que prestan a la niñez de México.

En primera instancia debemos enfocar nuestras metas en las cuatro etapas de la evaluación del desempeño para docentes en servicio:

1. Informe de…

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Estudios sobre narcisismo

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No hay cosa más desacreditada que pintar colores en un autorretrato.  ¿Cómo pintar la realidad más allá de tus propios ojos sin antes perderlos? … Alfonso Reyes

El primer momento en que expones tus ojos ante los demás se puede encontrar en ellos los músculos que más usas y tal vez no sea el cerebro el más usado. Se puede observar en tus ojos si alguien influye en ti, si eres feliz es  posible  detectar esas líneas jeroglíficas que redundan en el mapa de tu  estado de ánimo. Hoy en día, ya a pocos les interesa ir a museos a observar y admirar la estética de las obras de arte, comenzó por dejarles de gustar la materia de la obra para leer las notas al pie y descansar en la definición de un encargado del museo.

Luego pasamos a dejar por completo las obras para comenzar a ver fotos de nosotros mismos, de nuestros amigos y parientes, apoyándonos  los unos en la debilidad de otros, buscamos su guiño y toque a nuestras fotos porque carecemos de algo muy importante que es la dignidad y un autoconcepto. En una calle empedrada sorda vamos caminando con nuestras fotos y publicaciones de nuestros logros buscando farolillos que se enciendan a nuestro paso porque así de poco valor es nuestra vida que ocupamos que los demás conozcan lo que somos o hacemos.  Relatos de autocompasión  que enjugan nuestras  lágrimas, tal vez con una elocuencia no estudiada que reconforta  aflicciones.

Tú, que lees, eres uno de tantos, que de vez en cuando pierdes la urbanidad y provocas incidentes con tus amigos en las redes sociales, que huyes borrando tus publicaciones arrogantes o agresivas, los tratados de cortesía los olvidas momentáneamente pero exiges respeto de los demás si incurren en lo mismo. Tú que haces un drama de los descuidos de los demás cuando no te felicitaron en tu cumpleaños, o no te pusieron un like en alguna foto que esperabas más likes pero que  consideras pecata minuta tus desdenes.

Tú, que haces de tus amistades un refugio de complicidades y convences a otros de espiar los muros de tus enemigos o personas que consideras incómodas. Que pasas horas investigando en los registros de actividad: días, meses, años buscando alienar y replegar a tus deseos e intereses las representaciones mentales de tus amigos y enemigos, quienes, en su libertad, deciden hacer o deshacer con su actividad como el héroe hace hazañas sobrehumanas para dejar huella.

El narcisismo no es un crimen, es un defecto moral, y se practica inconsciente o conscientemente por principio o por apetencia. Sin embargo,  la relación que tienen las personas con su ser, con su yo, debiera de estudiarse en cuatro ejes: en el primer eje  esta la relación del sujeto con su cuerpo, con la forma en que se cuida a sí mismo, en la forma en que se da placer, de responder a sus necesidades e inclinaciones, incluso exigencias. En contraparte,  las personas tienen otro tipo de relación consigo mismos como lo es la forma en que sus acciones y pensamientos se ajustan a los órdenes morales establecidos. Contamos con mecanismos, aprendidos o innatos, para descifrar la verdad de nuestra esencia, de saber lo que somos y por último nuestra estructura personal muestra una peculiar forma de insertar los planes futuros en nuestras conductas presentes, de modo que aquello que esperamos en el devenir de nuestras acciones están indexadas a los patrones de conducta actuales.

Cuatro discursos, cuatro dialécticas permanentes del ser humano que entran en conflicto unas con otras, que buscan ascender en la jerarquía en ocasiones una de ellas, en ocasiones ponemos en la cima a la otra. Muchas veces son vanas nuestras esperanzas de establecer una coherencia en esta lucha fratricida que se da entre ellas, los pequeños logros que se obtienen en ocasiones son resultado de una manera de ser delimitada por valores y fuerzas externas, de la tensión que producen las carencias y precariedades o la vanagloria  de  nuestros éxitos. En resumen: Placer, uso, mesura y saber caracterizan la figura de la persona.

Se puede percibir qué tanto tiempo dedica una persona a sus placeres, a su aphrodisia, y el impacto que tiene estas mesuras o desmesuras en los otros ejes en los que se conduce es considerable. Es inconsistente nuestra conducta, cuando afirmamos que nuestro interés principal es el trabajo y mostramos una proclividad por ausentarnos de las labores, ya sea a través de permisos o incapacidades, en la forma en que nos ausentamos de nuestros estudios o que destinamos más tiempo para el cuidado de nuestra persona que por el cuidado de aquellas personas que están bajo nuestra responsabilidad, sean nuestros hijos o nuestros padres de edad avanzada.

Los excesos deben ser considerados vicios, con los cuales se pierden el dominio de sí, y se puede percibir que el individuo reduce su actividad, se va alejando de quienes están más inclinados por la obligación y la intensidad en la responsabilidad. El exceso es una variedad más de la pasividad de los individuos. Por el contrario, las personas que miden sus actos, que no están sometidas a sus pasiones tienen mayor facilidad para  controlar sus actos, establecen estrategias en función de sus necesidades ya que cuentan con un estatuto en el que, convencidos de que al dominarse a sí mismos,  podrán dominar a los demás. Mala orientación el que un individuo atempere sus deseos tan sólo para poder dominar a su prójimo pero muchas veces es requerida esta conducta por ejemplo por capitanes del ejército y personas que están en niveles jerárquicos que requieren someter a otros en la ley y el orden.

Cuesta trabajo entenderse con los que disfrutan de un exceso en la jactancia y en la risa. Para muchos, el yo nos parece algo sagrado y no algo cómico. Lo cual no quita que los hombres y las mujeres puedan descifrar su vida y la de los demás de la manera en que más les plazca, según las emociones dominantes de sus grupos de contactos, parientes o amistades que frecuenten, en forma virtual o presencial. Pocos saben entender y conducirse de la forma más apropiada según el nivel de seriedad que se requiere para cada momento. El objetivo que se persigue con una conducta adecuada es el permitir una  vida en común, la fé en la razón como norma única de conducta, razón que multiplica los rasgos que le dan verosimilitud a los actos, actos que desenmascaran a los conceptos y les dan forma para ser estudiados por quien desea estudiar la conducta humana.

Se escribe tanto de cada cosa, que a las personas ya les da mucha pereza leer sobre todo lo que se ha escrito, por eso mismo buscan  frenéticamente , la parodia, el meme, el autorretrato, la selfie, y se quedan con la imagen del huevo temiendo que se les agobie con  conocer por completo la granja de la avicultura.

La sola consideración del gran caudal de información hace sufrir a muchos escalofríos y desmayos, sobre todo cuando se trata de iniciar un curso o un posgrado. Es más fácil ocultar nuestra vista documentación y libros que nos obligan a leer,  que la extraña exposición de nuestras conductas en las redes sociales o en el chismorreo directo a los que nos rodean. No nos queda otro remedio que confesarnos públicamente porque nuestro narcisismo es gigantesco.

Aun todo aquello que nos genere una mala imagen ante los demás ha dejado de ser algo vergonzoso, es motivo de orgullo y de  un gusto por su exhibición que hasta nos mostramos vomitando en un inodoro después de una juerga sabatina. Contingencias que deseamos que otros las recorran con una obligación casi impetuosa apostándole a la idea de que al exponer la materia fecal de nuestras acciones le daremos organización a nuestra conducta mediante  el consuelo o crítica de los demás.

El narcisista que se exhibe en las redes sociales es lo más próximo a ser un creador que con sus propuestas recibe reacciones tácitas o expresas. De un lado hay una postura activa, del otro lado una postura que a todas luces es pasiva, pero en realidad no lo es tanto porque toda reacción también es una forma de actividad y por lo mismo se crea una colaboración entre posteadores y comentadores en las redes sociales. El contacto que se atreve a poner un comentario, reflexivamente o no,  pone mucho de su constructos en todo aquello que opina, pero también escribe todo aquello que se espera se escriba. En el laboratorio psicológico que está en la mente de cada persona podemos hallar comentarios detestables, divergentes, convergentes,  y todo aquello que pertenezca al arte de lo posible, y una de esas posibilidades es que la ciencia y la filosofía de esta generación radican principalmente en esta concurrencia: Está prohibida la razón y el pensamiento ordenado.

El coeficiente de conversión de las representaciones que hace el narcisista a sus lectores o comentaristas es casi nulo. Definido como una medida racional con la que el narcisista pudiera generar antipatía o simpatía en sus lectores por generar imágenes, fotos, escritos, quejas, llantos, exaltaciones a su imagen o desdén a la de otros, debiera producir un instantáneo repudio o  apoyo entre sus contactos pero vemos en la realidad que no sucede así. El apoyo que el lector refiere es totalmente falso y el repudio también lo es porque quien se atreve a poner un comentario negativo sin dar de baja al contacto está estableciendo un apoyo enmascarado de repudio.

Los hechos acontecidos que relatamos en nuestras publicaciones podrían referirse a hechos verídicos y deseamos compartir con los contactos, con el público en general aquella nota de actualidad que está siendo conocida por todos los medios de comunicación. En este tipo de publicaciones no nos importa el análisis o desglose de ideas que podría generar en quienes nos leen.

En un orden de ideas en las que se examina y valora las nomenclaturas que se generan con las propuestas de escritos y publicaciones que llegan a nosotros acostumbramos pasar por alto todo tipo de consideraciones psicológicas y filosóficas atinando solo en elegir el comentario que más le gustaría a nuestro contacto leer como respuesta o reacción.

Alimentamos el narcisismo de quien genera esta publicación y lo invitamos a que siga elevándose su ego nutriéndole con esta  positiva retroalimentación acostumbrada. Es un viaje de navegación por regiones de decisión favorable a quien deseamos favorecer y de indecisión marcada por quienes aún no consideramos ser nuestros incondicionales.

Nuestro estudio sobre el narcicismo no es más que un acompañamiento respetuoso a los vicios a los que nos hemos entregado en la exhibición de nuestras acciones y en la retroalimentación positiva al narcisista. Nos hemos entregado a la lectura fácil, a una lectura que no obliga a leer cabo a rabo con temor a interpretarla mal porque desde antes que vemos los actos, fotos y situaciones de nuestros amigos ya sabemos cuál será nuestra respuesta a ellos, que será,  en todo el uso de la palabra: de respaldo y protección. Quien, antipáticamente se conduce y se sabe odiado, también de antemano, es conocedor de las respuestas que se generarán y solo espera recibirlas para elevar ese mismo narcisismo.

Es otra forma de respaldo: No se genera ya ninguna inquietud al leer publicaciones desafortunadas, y con ello,  hemos causado que tampoco aquello que merece una pronta respuesta,  como lo sería convocar a una marcha en pro de una causa común o una alerta de rapto de un infante,  se produzca  por culpa de una  vacilante reacción de pereza.

Están de moda las confusiones verbales porque aquello que creemos que es bueno en realidad no lo es, porque no debiera ser que alguien al promover  una publicación en donde exhiba su flojera por regresar a trabajar en un lunes sea algo positivo o de estatura moral. Nuestro vocabulario está coagulándose con términos que buscan afear lo bello y magnificar lo sucio y lo prohibido con dura y profana irreverencia, dejándole al capricho y la vulgaridad los vocablos que hemos de usar. Torcemos lo que es correcto con nuestras pasiones dominantes y encontramos eco en los que nos siguen, que precisamente nos siguen por lo mismo, porque también se dejan llevar por esas mismas pasiones.

Queda entonces el lenguaje común y el lenguaje técnico supeditado a la emoción y no a la razón, queda por decisión colectiva como bueno todo aquello que es malo y ,  ha de ser así,  porque no encontraremos una respuesta que nos contradiga entre aquellos que nos siguen. El anonimato nos da el suficiente valor para comentar todo aquello en lo que no somos doctos y si se trata de elevar la mutua admiración con el narcisista que seguimos y que le damos nuestra aprobación habremos de dictaminar como acto legal cada una de sus ocurrencias.