Estudios superiores en el Río de la Plata: antes de las universidades argentinas

Cuando pensamos en la historia de la universidad argentina, solemos empezar por 1613, con la creación de la Universidad de Córdoba. Pero la historia de los estudios superiores en el territorio que hoy conocemos como Argentina había comenzado antes.
Durante el período colonial, estudiar más allá de las primeras letras era una posibilidad reservada a una parte muy reducida de la sociedad. No existían todavía universidades en Buenos Aires y el territorio rioplatense dependía, en buena medida, de las instituciones educativas y universitarias de otras regiones del Imperio español.
Para comprender cómo nació la universidad argentina, primero hay que preguntarse algo más básico:
¿Dónde estudiaban quienes querían acceder a una formación superior en el Río de la Plata?
Un territorio sin universidad
Durante buena parte del período colonial, Buenos Aires no tuvo una universidad.
La ciudad contaba con escuelas, colegios y otras instituciones dedicadas a la enseñanza, pero quienes aspiraban a obtener una formación universitaria debían recurrir a otras ciudades.
Esto tenía una consecuencia importante: la posibilidad de acceder a estudios superiores estaba condicionada no solamente por el interés o la capacidad del estudiante, sino también por su lugar de residencia y por los recursos económicos de su familia.
El Río de la Plata era, además, un espacio periférico dentro del Imperio español. Buenos Aires tenía una importancia creciente como puerto, pero durante mucho tiempo no contó con una institución universitaria propia.
La educación estaba vinculada a la Iglesia
En la sociedad colonial, la Iglesia tuvo un papel central en la educación.
Buena parte de las instituciones educativas estaba vinculada a órdenes religiosas. Los jesuitas, por ejemplo, desarrollaron una importante actividad educativa en distintas regiones de América española.
La enseñanza superior estaba estrechamente relacionada con los conocimientos considerados fundamentales para formar a miembros del clero, funcionarios y profesionales.
Entre los estudios que podían encontrarse estaban la teología, filosofía, derecho y medicina, aunque su disponibilidad dependía de la institución y del lugar.
La universidad colonial no era todavía la universidad moderna que conocemos hoy.
¿Qué significaba “estudiar” en aquella época?
La educación estaba organizada de una manera muy diferente a la actual.
Antes de llegar a los estudios superiores, los estudiantes podían recibir formación en lectura, escritura, gramática, latín y doctrina religiosa.
El conocimiento del latín tenía una importancia particular. Era la lengua utilizada en buena parte de la tradición académica y eclesiástica, y resultaba fundamental para acceder a numerosos textos y estudios.
La formación intelectual estaba, por lo tanto, profundamente relacionada con la cultura europea y con la tradición escolástica.
No se trataba simplemente de aprender una profesión.
La educación superior buscaba también formar intelectualmente a quienes ocuparían determinados lugares dentro de la sociedad colonial.
Córdoba, un centro educativo antes de la universidad
La historia cambia de manera decisiva cuando miramos hacia Córdoba.
En 1599 llegaron los jesuitas a la ciudad y comenzaron a desarrollar allí una importante actividad educativa. Con el tiempo, Córdoba se convirtió en uno de los principales centros de estudios del territorio.
La creación de instituciones de enseñanza superior en Córdoba permitió que determinados estudios pudieran realizarse sin necesidad de viajar hasta las grandes universidades de otras regiones del Imperio español.
De este proceso surgiría la institución que posteriormente conocemos como Universidad Nacional de Córdoba, una de las universidades más antiguas de América.
Pero es importante entender que su aparición no fue un acontecimiento aislado.
Fue el resultado de un proceso educativo que ya se estaba desarrollando en la ciudad.
Buenos Aires: una ciudad que todavía no tenía universidad
Mientras Córdoba adquiría importancia como centro de estudios, Buenos Aires seguía sin contar con una universidad.
Esto resulta especialmente interesante porque Buenos Aires iba adquiriendo cada vez mayor importancia económica y política.
Durante el siglo XVIII, la ciudad experimentó un fuerte crecimiento. En 1776 fue creado el Virreinato del Río de la Plata, con Buenos Aires como capital.
Sin embargo, el crecimiento de la ciudad no significó inmediatamente la creación de una universidad.
La formación superior continuó dependiendo de otras instituciones.
Para determinadas profesiones, además, la formación podía producirse mediante diferentes mecanismos: aprendizaje práctico, instituciones específicas, estudios en otras ciudades o incorporación a cuerpos profesionales y administrativos.
¿Quiénes podían estudiar?
Esta es una de las preguntas más importantes para comprender la universidad colonial.
El acceso a la educación superior estaba lejos de ser universal.
La sociedad colonial estaba profundamente jerarquizada y la educación también estaba atravesada por esas diferencias sociales.
Los estudios superiores estaban fundamentalmente al alcance de determinados sectores de la población, especialmente hombres pertenecientes a familias que contaban con recursos y conexiones suficientes para sostener una educación prolongada.
Esto no significa que toda persona perteneciente a esos grupos tuviera automáticamente acceso a la universidad, ni que la sociedad colonial fuera completamente homogénea.
Pero sí significa que la universidad no era una institución pensada para recibir a la mayoría de la población.
La idea contemporánea de universidad como derecho o como instancia de formación abierta a grandes sectores de la sociedad todavía estaba muy lejos.
La Universidad de Córdoba y un nuevo escenario
En este contexto se produjo uno de los acontecimientos fundamentales de la historia educativa argentina.
Durante el siglo XVII, Córdoba consolidó su tradición de estudios superiores y en 1613 se reconoce el origen de la universidad cordobesa.
Su historia estaría inicialmente ligada a los jesuitas y posteriormente, tras la expulsión de la orden en 1767, pasaría a estar bajo la administración franciscana.
La institución atravesaría numerosos cambios durante los siglos siguientes.
Pero su existencia tuvo una consecuencia fundamental: por primera vez, un centro universitario permanente se encontraba dentro del espacio que posteriormente formaría parte de la Argentina.
Una universidad antes que una nación
Hay una particularidad histórica que no debemos perder de vista.
Cuando nació la universidad cordobesa, Argentina todavía no existía como país independiente.
Tampoco existía el Estado argentino.
Córdoba formaba parte del Imperio español y la universidad pertenecía al mundo institucional, cultural y religioso de la monarquía hispánica.
Por eso, cuando hablamos de los “orígenes de la universidad argentina”, estamos utilizando una expresión retrospectiva.
La institución es anterior a la Argentina independiente.
La universidad existió primero dentro del mundo colonial y luego atravesó los procesos políticos que llevaron a la formación del Estado argentino.
¿Y Buenos Aires?
La ausencia de una universidad en Buenos Aires se convirtió progresivamente en un problema para una ciudad que adquiría cada vez mayor importancia.
La cuestión de la formación de profesionales, funcionarios e intelectuales comenzó a adquirir una relevancia creciente.
Durante el siglo XVIII aparecieron nuevas instituciones educativas y científicas, y en los últimos años del período colonial se desarrollaron iniciativas destinadas a mejorar la formación profesional.
Entre ellas se encontraba la creación del Protomedicato de Buenos Aires, establecido en 1780, que tuvo funciones relacionadas con la regulación y enseñanza de la medicina.
También se desarrollaron instituciones vinculadas a las ciencias, la navegación y otras áreas del conocimiento.
El escenario estaba cambiando.
Buenos Aires todavía no tenía universidad, pero cada vez existía una mayor infraestructura educativa y científica.
De la educación colonial a la universidad argentina
Cuando comenzó el siglo XIX, el Río de la Plata estaba entrando en una etapa de profundas transformaciones.
La Revolución de Mayo de 1810 y posteriormente la independencia modificaron el marco político en el que funcionaban las instituciones educativas.
La universidad también tendría que transformarse.
La antigua universidad colonial no desaparecería simplemente para ser reemplazada por una institución completamente nueva.
Por el contrario, las instituciones existentes atravesarían reformas, cambios de autoridades, nuevas concepciones educativas y transformaciones en sus planes de estudio.
Y en Buenos Aires aparecería finalmente una institución que cambiaría para siempre la historia de la educación superior del país:
la Universidad de Buenos Aires, creada en 1821.
Pero antes de llegar a ella, hay que detenerse en Córdoba.
Porque la historia de la universidad argentina comenzó allí mucho antes de que existiera la Argentina.
Próximo capítulo:
“La Universidad de Córdoba: 1613 y los orígenes de la universidad argentina”
En el próximo artículo podemos reconstruir cómo nació la institución cordobesa, quiénes la administraron, qué se estudiaba, quiénes podían ingresar y cómo funcionaba una universidad colonial.

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