La cerrazòn a la educaciòn

La cerrazón a la educación.
Capítulo I : La formación de los docentes

Las sociedades fácticas que operan en cada nación, en su departamento de educación han concitado y convenido con las autoridades educativas con cerrar los espacios al empoderamiento que persiguen los ciudadanos universales en sus trayectos formativos. Estas sociedades, y politicos de su correduría, a las que hago alusión, presumen tener vocación por los derechos humanos y la cultura, el progreso del pueblo, pero no son más que hipócritas presionan o desangran al Estado confiriendo en ello un portazo al crecimiento del rubro educativo y otros de desarrollo social. Es el caso de esta recopilación de anécdotas de diferentes profesionales de la educaciòn, una generadora y simétrica con muchos otros testimonios verídicos, la de un maestro de nombre Fernando Oliva, que en su muy pertinente volición por alcanzar su desarrollo humano al querer certificarse en su operatoriedad científicista y pedagógica, refiere que en el ciclo escolar 69~70, en el estado de Baja California fue víctima, al igual que muchos otros de sus compañeros, de un cambio de política gubernamental al ser cerrado un espacio llamado, en aquel entonces: Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, por sus siglas IFCM.

Situación superada por un grupo de maestros de vocación líderados por el profesor Lázaro Félix Cuevas, pilar de esa generación constructora del Valle de Mexicali en lo que a la alfabetización y la formación de la niñez y juventud bajacaliforniana concierne. Tantos embates como èste jamás avizoraron vendrían en el futuro, desconocedores de las ascuas que se cernían sobre sus cabezas docentes por motivo de las nuevas políticas neoliberales que en años posteriores a dichos sucesos habrían de instrumentarse por esa fè absoluta en el mercado que en nuestras mentes y en los rotativos y otros medios de manipulación ideológica convirtieron al comercio y a la ganancia en el nuevo Dios de la humanidad. Tampoco advirtieron que las nuevas políticas educativas y económicas dejarían de lado valores nobles y humanistas como la solidaridad y la empatía por las precariedades de las grandes masas de población.

Fueron estos maestros, y sus alumnos en las generaciones siguientes en 70s 80s y 90s , y el resto de la población asaltados y vejados con políticas de rendición de cuentas para eliminar beneficios que se traducen en bienestar de las masas, conquistas de derechos, evaluaciones en extremo que solo conducen a la estigmatizacion por el uso perverso de parámetros que se reducen a una simple medición de circunstancias y el posicionamiento, alumno por alumno, en pirámides catalogadoras de sus condiciones, herramientas que al no ir acompañadas con soluciones, técnicas o recursos , así como de mejores condiciones socioeconómicas sepultan las posibilidades de abandono de ese odiado tercer mundo.

Tales apoyos no fueron negados a los más encumbrados, como lo podemos calcular con observaciones a las estadísticas por todos conocidas, los ricos son cada día más ricos, y los pobres son cada día más, y mucho más pobres.

No obstante, todas las encomiendas y vocaciones de estos aspirantes a mentores, de la época que aquí estaremos comunicando, y anteriores, estuvieron permeados de otra consigna, màs aproximada al apostolado mayéutico que a la tendencia actual del profesor formador de obreros maquiladores en nuestros días. Los recursos que el Estado proporcionaba, o que en su ausencia o cancelación de los mismos se protestaba eran para destinarlo al pago de los raquíticos salarios de los formadores de docentes: se acudìa a aulas prestadas de escuelas oficiales, sin mobiliario o con escaso, con la concurrencia voluntaria de las comunidades escolares, de los padres de familia o maestros o directivos con clave presupuestal.

La heteronimia en que cada sexenio ha incurrido el gobierno para asignar recursos, deslindándose del régimen anterior, a la formación inicial o actualización del magisterio pronto dio un cambio de nombre al IFCM, siendo después la Direcciòn General de Mejoramiento Profesional del Magisterio, o un poco después el “ CAM” para sepultarlo, ya como última denominación lo que fue “Formaciòn Continua”. Estos cambios sexenales, con sus aparatos administrativos y precariedades en lo presupuestal, materiales educativos nuevos, instrumentación de pedagogìas camaleónicas acordes a las tendencias mundiales y la muy lenta regularización de la plaza base que muchos docentes les tomò en ocasiones entre 5 y 8 años asegurar, permiten configurar singularidades en el trabajo real del docente frente a los grupos, a los que había que formar con una estandarizaciòn insultante por todo el país al excluir las realidades propias de cada comunidad en lo concerniente a lo etnográfico o linguistico, dejando a la suerte de los mismos maestros concretar intervenciones exitosas o calamitosas que marcaron la diferencia entre una educación de calidad, o una prolèptica e improvisada.

Sin embargo, los maestros de gran categoría, a los que hago mención no se hicieron las zorras que por no alcanzar las uvas dijeron que eran verdes, se responsabilizaron de sus alumnos, echaron de menos sus carencias, su falta de brújula pedagògica no los hizo perder el rumbo, sin prestaciones y sin pago puntual cada quincena se exponían a frìos, a vendavales o lluvias que no amainaron y dejaron sus aulas encharcadas pero no por eso se iban a su casa suspendiendo clases como lo hace la autoridad educativa hoy en dìa, cargaron con la cruz de los desatinos centralistas gubernamentales que no les significò màs que la tarea diaria de ver que 40 o 50 chiquillos requerìan cambiar sus vidas para ser hombres y mujeres de bien.

¿Con què palabras podemos describir?, sin caer en la solemnidad de lo obvio, las trampas complejas en las que sus familias y ellos incurrieron al no poner en la mesa el sustento necesario, pero sì las palabras de agradecimiento de sus alumnos y sus comunidades por los cambios generados, vistos a la luz del dìa mas no en los periódicos: no solo iniciaron o terminaron edificios escolares precarios, sino que también impactaron con sus iniciativas una creciente participación ciudadana, que se podrá palpar en los relatos tareas como las de construir aceras o la introducción de los servicios públicos para lo cual también se dieron tiempo ( que no se lo robaron a sus pupilos porque lo hacían en horas extra clase), espacios personales o para la familia que dedicaron también para seguirse actualizando en estas formadoras de docentes que en el siglo XXI triste y sospechosamente han desaparecido.

Mucho podemos agradecer a estos maestros, y no solo por su trabajo en las instituciones educativas oficiales o por cooperación, también por el avance o progreso generalizado de sus demarcaciones, del comercio y la industria. Mucho màs les podemos agradecer que a los esperpentos de politicos que presumen en espectaculares obras pùblicas imaginarias o reales, de las cuales tiempo después se descubre fueron iniciativas proyectadas con implícito enriquecimiento patrimonial.

Esta recopilación o revista de entrega mensual, no es un artificio o inventario de hipèrboles, pretende ser la caja de resonancia que dè la justa proporción a la tesis de que los maestros y demás profesionistas como doctores, enfermeras, empleados de vocación social han dejado su huella en las esferas envolventes de sus acciones profesionales y altruistas por la solución a los problemas de sus comunidades a las cuales fueron adscritos.

Testimonios que ademàs permitirán advertir de la cartografía de exhibición de una premeditada gestión gubernamental anòmala, actividad vectora de desvìo de recursos financieros, para inducir a la penumbra un desarrollo humano de los muchos, con la consecuente emancipación de los pocos. Ya adelanto también que los disparates que sexenio tras sexenio se cometen en el ámbito educativo no tienen ninguna posibilidad de ser hechos azarosos, antes bien son conciertos de relieve multifactorial de intereses ajenos a los de nuestros ideales como mexicanos.

Este sistema burocrático educativo mexicano, la ampliación de la ocurrencia por decreto, o la copia de esquemas supuestamente exitosos de otros contextos, muy diferentes al mexicano, ya exhibido como uno sin los recursos financieros, pero con muchas capacidades en sus recursos humanos, incurre en escenarios diegèticos inexistentes porque desde los escritorios de la ciudad capital mexicana se instrumentan sin conocer la realidad de cada rincón territorial.

Acciones sofistas cargadas de autoritarismo porque nunca se han tomado en cuenta en forma censal de las costumbres de cada comunidad, las habilidades de cada docente o aspirante a la docencia, o carente de un apuntalamiento según las caracterìsticas de cada centímetro cuadrado de los terrenos en donde radica la matrìcula estudiantil. La liberalización y concientización de una autoridad educativa consistiría en la toma de datos fidedignos que constituirían los elementos para construir los materiales de alfabetización, de construcción ciudadana en las artes y las ciencias potenciadoras del desarrollo humano.

La consideración de los saberes docentes reales y actuales en toda la plantilla de personal sería la pieza fundamental para la construcción de una ascendente carrera magisterial, porque considerar que el maestro no sabe nada y que se la ha de instruir en todo es tanto como decir que las pasadas generaciones han salido adelante en su construcción de aprendizajes con una guía invisible o paranormal. Otra cosa es que las autoridades se anticipen a pensar que el maestro no piensa y que esta obligado, por su buena voluntad o por estar contratado bajo pena de ser despedido en caso de rebeldía, a recibir e implementar toda clase de recetas y remedios, cargados de errores de ortografía, en cada nuevo modelo educativo que oferta con frecuencia sexenal o incluso intrasexenal.

El mismo sindicato nacional, se ha anticipado a generar en sus directrices aprovechando la nueva Reforma Educativa, la labor de actualización o formación inicial con su sistema SINADEP, acciòn que podría ser positiva si se incluyera en sus temarios la posibilidad de un espacio virtual que sus agremiados podrían generar para compartir con sus propios saberes o teorìas, o con sus acciones zanjadas en cada tramo de la trinchera que es su historia profesional. Pero vemos que no es asì, el SINADEP en lo único en lo que se ha convertido es en el de parodiar con ridiculez, los temarios y militancias que dicta la SEP que en nada abonan a la calidad educativa o la potenciación de habilidades que requieren sus educandos para enfrentar la muy cambiante realidad del Siglo XXI.

Sirva entonces esta recopilación, el micrófono que dè la voz a múltiples testimonios de maestros que trabajaron en esta generación, y en pasadas, en pro de la multiplicación de las habilidades docentes, de los espacios para el recreo de los mismos en la sabiduría y en la actualización que inculcan los libros y las investigaciones, tesinas y demás materiales producto de las manos y el pensamiento de los mismos maestros. Que no hay mejor voz que la de un maestro para concitar a los demás a que se responsabilicen por su formación inicial y la de la entera marcha por su trayecto histórico como tal.

No hay mejor acciòn que un maestro ponga a otro maestro en la primer magistratura de la sabiduría y la adecuación a la nueva realidad. Lo que hacen otras profesiones, como la de los doctores, que son los que instruyen a otros doctores, con sus estudios, con sus investigaciones, porque no esperan a que la institucionalidad les provea de los elementos, de las herramientas o de los adelantos tecnológicos.

Ellos mismos se comparten su sapiencia y se construyen unos a otros. En esto podemos recordar claramente a los maestros Fernando Oliva y Lazaro Felix Cuevas, en poner en eminencia el trabajo de sus correligionarios, sin esperar a que las estructuras burocráticas les dieran material de trabajo o la inquietud por mejorar dìa a dìa.

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