Azares de un fenómeno

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PRIMER AZAR
LA EXPERIENCIA DE SER FENÓMENO

Es el primer escollo al que se enfrentan los entendidos: medir el terreno que pisan. Terrible trampa es ostentarse con conocimiento, pero no me falla la comprensión; refrené mis expectativas desde muy chico, aparte me decepcioné de todo; me prometió la vida demasiado, y su mejor gala fue ofrecerme promesas más elaboradas.

Estás exento como diestro varón de medir la profundidad del manantial, si acaso quieres que te respeten. El río no representa un peligro hasta llegar a la cascada, como destrezas se ponen a prueba cuando llega la dificultad; ignora la profundidad de la caída y te tomarán por necio, detente en medirla y te considerarán un miedoso.

Me acusaron de querer mandar tan solo por explorar, es incomoda la victoria; si el que descubre cosas nuevas manda, los que se percatan de esta alegría buscan cebarte.

Se juntaron personas sin templanza de vicios, carentes de curiosidad, sus principios los venden al primer magistrado que los compra o los asusta con su estúpido liderazgo.

Nunca pudieron desenterrar un tesoro ni al primer o enésimo golpe; antes bien robaron de las arcas o se me adelantaron en la puja de empeñar los bienes.

No les plació emparentarse con las virtudes escondidas en el infinito, se multiplicaron en infinidad de delitos, no escucharon de sus progenitores la regla de que quien grandeza busque, sus esfuerzos en la virtud deben ser sin medida,o por lo menos intentarlo, que no es sutileza común.

En este entender, no le rindo pleitesía a la paradoja. Más es callarse que alardear, precisa más gusto empeñarse en lo bueno que en declararlo y rendirse en reconocer los méritos ajenos que los propios. No se jubila de pensar quien de pensar vive, la persecución de la grandeza y la sensación de ridiculez al no alcanzarla no dejan tus sentidos. Prometeo no descansa hasta conseguir su meta de bajar el fuego a los hombres. Firme e inmutable aunque te desborden los sucesos.

Entretente con las coronas obtenidas en el pasado muy poco, y si acaso el brillo de las mismas te alcancen para iluminarte mientras consigues otras que las nuevas coronas con las que te ciñas te darán más pesados dolores. A nadie deslumbra los rayos de la prudencia, atenta virtud restauradora que reproduce calma en el vértigo y te propone un trotar más lento para llegar sin contratiempos.

Advertidos estamos de que nuestra imperturbabilidad fácilmente se obtiene con cada victoria y la derrota que trae incompetencia no es mas que una modalidad de la razón cuando carecíamos de ella.
¡Uníos todos fenómenos! Ustedes, todos los que aspiran a la grandeza, buscad la primicia. Todos sepan que la alcanzaste, ninguno te la robe; que ser moderado sea sinónimo de obtener mucho, y de eso mucho conozcamos lo oculto en lo infinito.

AZAR II
Los mil usos de las mil voluntades
Nadie puede dictarle limites a la capacidad, suponiendo sea una capacidad real y no retórica, lo que si podemos es ponerle disimulo a los apetitos y afectos.
Es tan importante lo anterior que los que fingen virtudes para llegar a la administración publica, se apoyan en estas poco usadas virtudes, una voluntad como la de Tiberio que llegó a pactar, siendo judío con los romanos para llegar a la excelencia de sus oficios en el gobierno.

Cuando tus defectos sean de todos conocidos, arrepentirte te dará la supremacía. Como malestares de la voluntad serán los desmayos de tu reputación, y si se reconocen morirán en ti.

Los primeros pasos para eliminar defectos no han de darse como condes feudales, la percepción de la urgencia nos devolverá mucho de lo que has perdido en un error de voluntad.

Quien se rinde ante sus defectos, al alcohol, la juerga y la mal vivencia en general baja de hombre a bruto; quien los maquilla, aunque fuera con renqueos, por lo menos en apariencias, mantiene su credibilidad.
Te crees con mayores recursos cuando gustas de persuadir en voluntades ajenas, pero solo puedes clamar superioridad cuando sabes templar la propia.

Da lo mismo descubrir un defecto a un hombre o mujer en eminencia, que abrirle un agujero a sus finanzas, puesto que hay gente en su entorno muy atenta y astuta, que sabrá lucrar con el dato, y muchas veces le tumbarán con éxito. Conocidos tus defectos, sabrán tu entrar y tu salir en el ejercicio de tu voluntad, aunque te rodearas de gente con más defectos nadie pondrá freno a tu defenestración.

Tu mediocridad te hace proclive a dejarle el triunfo en ideas a extranjeros, si tuvieramos un décimo de las hazañas de los demás, nos otorgaríamos el laureado y feliz estado de poner en predicamento a esos que creemos superiores. A esos que ocupan mucho del gusto mundano no han podido robarnos el poco cielo encima de nosotros; pero ¿no es nuestra corta voluntad la razón de nuestra escasez, y acaso no atribuimos prodigalidad divina en la voluntad de ellos?

Acaso Alejandro Magno ¿no tenía cargada de vulgaridad sus ilustres proezas, y no descubrió su favor celestial al rendirse a la vileza de sus pláceres?. Le sirvió de muy poco conquistar el mundo, al perder el patrimonio más grande que tiene un príncipe que es su reputación.

No es Adolf Hitler, líder de excelencia, de exorbitante irascibilidad, un emparentado de refinadas mujeres de reputación demasiado concupiscente, por el hecho de no haber violentado sus pasiones, cuando menos de haberlas encubierto con destreza, en donde ninguna conspiración descubriera los yerros de su voluntad.

Somos avisados de obtener entendimiento no teniéndolo, y pasamos, por consecuencia a ocultar todo defecto, para no poner en boca de los atalayas nuestros descuidos.

Viven en un oráculo de sutilezas los que se encierran a parir maquinaciones en retretes oscuros recelando el natural decoro de los que tienen en dimensión su caudal, no echan sello a sus pretenciosos suspiros, no se escucha de ellos un ay, y saben poner velo a los desfiguros de su semblante. Quien asi se menudea en malestares de un falso recato, achacan, por convenir así a sus intereses, a los demás con sus mismos defectos, todo mundo les cree su fingida calamidad.

Hay que abortar las necedades para no emparentarnos con ellos, hay que ser accesibles a calificadas inclinaciones, de artes, de espiritualidades, si no lo logramos por naturaleza, al menos por semejanza.

AZAR III

El mayor tesoro de un fenómeno

Un todo se conforma de muchas partes excelentes, o de precariedades. Todo es perfectible, pero no todo engrane conviene siga en relación con los demás.

Para dar origen a la excelencia, los apasionados por el descubrimiento y la categorización habremos de darle niveles a todo lo que existe; los que se dediquen a la clasificación y graduación de niveles de exploración y entendimiento, no se adjudican grandeza, solo los que alcancen lo más altos niveles. Lo mejor de todo lo visible en el planeta y el universo son las virtudes del hombre, entre ellas su entendimiento, después sus victorias, pero sobre todo, las de su espíritu: Entre ellas la profundidad de su juicio y la magnitud de su ingenio, al juntar ambas conforman un gran regalo a los hombres.

Hay dos poderes en la voluntad del hombre, la voluntad innata y la voluntad que surge de conocer las cosas. La política aparece en el interior del hombre cuando sufre una división entre el juicio y la razón y la astucia y el ingenio. Aparece una lucha eterna entre la sindéresis y la agudeza.

La verdad que nunca descansa de ser lo que es condena la aparición de engendros de ingeniosidades que resultan de la confusión entre la voluntad innata y la voluntad activa que despierta la multiplicación de conocimientos y exploraciones.

¿ Por qué pedimos para nuestros hijos y estudiantes, que Dios les dé entendimiento del bueno, como si hubiera entendimiento malo? Porque la prudencia se genera por el buen juicio, y la agudeza o astucia tiene como su principal raíz el ingenio. La eminencia será de la prudencia y se aconseja medianía en la agudeza. Es la eterna imprecación entre ambas en los estrados.

Los fenómenos carecen de prudencia, se exceden en prontitud para las armas, tanto para las que se blanden como las de la lengua, su ingenio se muestra también en saber actuar con sutileza cuando es requerido y ser sublimes en ocasiones propicias. La valentía de sus actos se cifran en despertar antes que los rayos del sol y vislumbrar los actos de la divinidad por su permanente vigilia.
Rematan sus hechos con dichos propios para el momento, se debe pensar tan rápido como se toman decisiones.

Apreciando hechos y dichos repletos de verdad no te equivocas en admirar la constancia y diferenciarla de la agudeza. Hay quien tiene la corona por asignación directa discrecional y maneja los asuntos de su encomienda con agudeza e ingenio, no puede permearla de prudencia porque no tuvo su origen en la constancia o entre los méritos de laureles.

Son tan felices los que originan su voluntad en el ingenio como los que lo hacen por su grandeza y constancia, pero tendrán siempre más lucimiento los que llegan a donde están por méritos que por su astucia.
Se dignan en felicitarse en su hazaña los que llegan al puesto de eminencia por triquiñuelas. Se tiran entre ellos arroz y le ponen grilletes de poco decoro a sus subordinados.

Entre todos ellos acuerdan leer un papel para burla o para crear temor de la mayor soberanía, son hojas que provienen de sus ojos humeantes de espada de fuego. Por un lado de ellos, sus lacayos, émulos de ellos mismos, sostienen sus puntos con las alas de la lisonja. Uno de ellos, trata de copiar su ingenio, solo sabe atajar con esta acción la reprimenda, se arrojan por eso mismo a sus pies.
En todo esto reina la agudeza, y si no reina, decide ser copiloto
Es en todo momento construir falsas percepciones de los que no los cubran de lisonjas; mayor realce tienen los lisonjeros cuanto más sublimes sean para con ellos.

Las agudezas solo son coronadas cuando son respaldadas por los reyes. Perecieron grandes tesoros de monarcas, pero sus dichos mas famosos se conservan en un guardajoyas.

Vale mas una victoria por el ingenio que por el conocimiento, todo el peso de sus espadas de un escuadron nada vale frente a una táctica ingeniosa.

¿Es ir a un examen un acto carente de buen pregón, el camino para ser rey entre los sabios?, para obtener la presea a muchos precisó tan solo su relación familiar, con sentenciosa prontitud llegaron a ser de los que más causan sudor entre sus subordinados, a pleitear con los apasionados de las etimologías, de su ingenio proviene la aplicación de su justicia.

Te asiste la prontitud del sol cuando pretendes poner en la balanza los intangibles. Prefieres cortar las penas con la usura, que no hay acción sin emoción, no hay terquedad sin buena perseverencia, pero al carnicero le importa un pepino el origen de sus cuchillos y vender con engaño en los pesos los trozos de carne, se impone la emocionalidad a la racionalidad no solo en las mercaderías, está en primer orden del día esto mismo en la enseñanza de los valores.

En el reclinatorio de rodillas esta el impulso por generar tantas dudas en los sabios, no en los ingeniosos. La esfinge es un enigma para el que se maneja por astucia mas no para el sabio. El juego de laberintos fueron el camino de oro de los fenómenos y el mayor aprieto o aburrimiento para el astuto que por su ingenio lo resolvió con la mayor prontitud.

Es muy común que el carente de ingenio y astucia carece de bienes, pródigos de agudeza. Los que no son fenómenos, los que nos acusan de serlo son mordaces y satíricos, sus crueles manos estan llenas de sangre, sus padres se dedican a asesinar por encargo, pero su veneno no afecta a los que buscamos la grandeza en el conocimiento. Ellos manejan con sutileza la extraña contrariedad, la muy liviana o pesada, abaten al que debate como solucionar un problema, sepultan en el abismo de su desprecio lo que tiene valor, orillan a permanecer en la región de su enfado al conocimiento.

Son huérfanos de los favores de la naturaleza; carentes de todo arte. En el orden de su agenda prelan la advertencia, la difamación y la agudeza de sus armas triunfan porque el vulgo adora a los héroes astutos, no a los fenónemos y a los que buscan la sabiduría.

Sus dichos y hechos ajenos muestran su infertilidad, su capacidad esta en duda, sus semillas de rudeza brinca las cuales se fecundan con su ingenio, multiplican cosechas de sus impulsos
Cansa defender a los que buscan la sabiduría y el buen juicio, porque no hay necesidad de que alguien defienda su eminencia.

AZAR IV

Gente de doble ánimo

La inteligencia pelea contra las emociones del corazón, los textos contra los dichos de boca floja, la pereza contra los musculos de los atletas, las armas de fuego contra los brazos de centuriones, nos parecen divinidades los trabajos bien hechos del hombre aunque nunca llegan a igualar al Altísimo, las palancas y catapultas compiten contra las patas de los caballos.

¿A alguien aun le importa lo que dicta el entendimiento ante la suprema atención que se da al corazón? Hoy todo mundo adora el lucimiento de sus caprichos. Un discurso lleno de sutilezas es estéril, lo observas cuando quien profiere tales hazañas flaquea en la ejecución de sus dichos.Grandes efectos tienen las grandes causas, como el ruido y destrucción de la dinamita, asi también grandes portentos se observan de un prodigioso corazón e intelecto. Declaro la grandeza de los hijos de un hombre de gran corazón, porque quien tiene un corazón enorme derrocha afecto y bienaventuranza, mas asi también un sentido excelente para guiar por el buen camino a sus herederos.

Son personas de gran corazón quienes meten en él todo los rincones de este mundo, tienen cabida en él conocer, medir,digerir, aceptar, y al final, heredar todo lo ponderado a sus hijos. Cuando no hallas un punto final a tu deseo de considerar y contemplar, tienes un grande corazón, porque mientras más consideres mayor será tu herencia a tus descendientes.

Es en el corazón donde digieres tu fortuna y la de los demás, tu ánimo se inclina hacia un extremo o a otro después de este acto. Enseñas a tu corazón a degustar de bocados caros pero no a empecinarte en buscarlos; dar gracias es el principio de la digestión y requerimos no ser ingratos en momentos de saciedad. Es enano quien se harta con viandas pequeñas y no busca manjares grandes.
Aquella tarde de octubre en que los ejércitos entraron a revocar el ánimo de los participantes, antagonistas de sus protestas preguntaron a cada uno de los estudiantes caídos que a qué apelaban para continuar en su queja, respondieron que a su dignidad y a ser de una sola pieza su corazón. Hoy en día solo percibo miles de aristas en los ánimos de los combatientes, veletas que se espantan con los decretos, sucumben sus corazones ante las violencias que brindan los riesgos. Los compañerismos se despiden al pasar por grandes aprietos, solo los corazones fuertes de quienes no perecemos ante el avistamiento de corazas enemigas sabemos tender la mano a los caidos, que caidos son solo aquellos, los caidos de hoy viven felices contemplando sus corazones de doble ánimo, sinvergüenzas que cobran su mediano sueldo y no les importa ponerse la chaqueta que les manden ponerse los de arriba.

El mucho corazón suple la falta de todo lo demás, siempre a los que les llega a muy temprana la dificultad vencen. Presentaremos lisonjas a los muy guerreros. Alabaremos a los héroes que asisten a los caidos, a los vulnerables, no por que exijan ceremonia, solo por acompañarles la razón; habremos de estar atentos a las finezas y artes, mas no a los lujos innecesarios. Mandar a quien vaya dar su voto lo haga después de razonarlo y respaldar su decisión. Si hallamos una falta en nuestro ser aceptarla, y si hallamos en los demás no caer en el recato del amiguismo, marcarla. Es propio de reyes apreciar lo bueno y demarcarse de lo malo, decretar abundancia en donde la hay y sobras en las carencias. Para un maestro de buen ánimo nunca hay pocos recursos para iniciar una clase, solo que sea de cortas miras, con cada caso que da el buen maestro van apareciendo los recursos, se alargan las hojas y se encuentra tiza para rayar los cuadernos. Lo que falte al maestro para iniciar su clase lo suplirá su corazón lleno de valor.

AZAR V

Te digo lo que pienso

Todo lo que digas muestra tu capacidad, tu gusto e ingenio. Los tres son hermanos de un mismo vientre, herencia de la excelencia. La ausencia de ellos es muy notoria, el buen gusto nunca cria cuervos y latrocinios, piensa antes de hablar.

Hay perfecciones que son como soles y hay perfecciones que apenas brillan como pequeños luceros. Muchas personas escriben en Facebook para galantear a sus amistades o a sus jefes, es la peor muestra de la estupidez, se piérden como gusanillos, mientras que los halagados y galanteados se elevan en candiles que se estrellan contra el piso cuando por accidente acontece que su verdadera situación es conocida por todos.

Es algo bueno tener presente la sabiduría, es un istrumento acordado, cuyas cuerdas sutiles los músicos humanos tocamos a tiento. De su busqueda parece originarse la muy frecuente desigualdad de voces en un equipo de maestros, porque cada uno toca como le suena mejor a su entendimiento. Si apegáramos nuestra música al letrado original, sin interpretaciones ni tendencias perversas, sin amiguismos en la ejecución de la sanción aparecerán los arpeggios más elaborados.

Tiene mucha suerte quien se encuentra con personas que gustan de mantener una buena comunicación, a quien le tiene por algo superlativo. Si solo tu has de gozar con lo que te apetece, condenas a ser infelices a los demás; y de esta forma vemos que en un mal equipo de trabajo la mitad goza de hacer lo que mas le gusta hacer y perjudica a la otra mitad. Continuamente se turnan en alterar sus trabajos abstractos, en observarse una diferencia marcada en su laboriosidad, cuando el concierto en conjunto empieza a dar notas malas es hora de remitirse a la corrección de todo el colectivo.

La calidad no es algo fácil de discernir, es un paladar difícil de satisfacerse; los que se sienten más fuertes en el conocimiento le temen y las más seguras perfecciones le tiemblan. Es la estimación diligente un paso anterior a la calidad, quien regatea las cosas de valor esta muy lejos de obtenerla; si tu ojo sufre de escasez de aprecios y aplausos por lo bueno jamas la alcanzaras, si tu ojo te inclina a contemplar solo lo malo de todo tampoco te será posible; si tu ojo te hace ver cosas que no son y proferir enunciados mitómanos es hora de que te alejes de los demás a los que puedes contaminar con tu visión: jubílate, retírate, renuncia.
La admiración es, aquí y en China, un sobreseimiento de la ignorancia; no nace solo en contemplar la perfección de los objetos, a veces también el ojo que admira ayuda a eliminar las imperfecciones de lo observado. Son raras y escasas las perfecciones; y eso ha hecho que desaparezca el aprecio sincero.

Cifra tu ojo no en la riqueza de los demás para hacerlo tu amigo o para hacerlo tu compadre, no te pasmes ante el resplandor de sus joyas o vestuario; no aguardes a que otros externen un afecto marcado hacia ciertas personas como aguardan los búfalos para irse en una dirección en su estampida , si no prestas con facilidad tus admiraciones, tampoco repares en hacerlo con tus desdenes, que un gusto por un milagro de la naturaleza como las cascadas o el arcoíris no detienen en su contemplación el que otros ofrezcan su estimación, tampoco cuando asistimos a un museo esperamos a que otros presenten sus respetos por las obras de arte . A muchos les entretiene más la agudeza con la que muchos ofrecen sus alabanzas que la preciosidad objeto de admiración, antes que premiarle un dicho, se ponen de acuerdo entre todos para hacerlo al unísono o para cancelar sus afectos por decisión colectiva. La manera de descubrir a tales perversos es percibiendo a quienes ostentan superioridad en sus gustos por el alto precio que pagan por ellos y, son aquellos que vituperan a los que no los siguen en su actuar.

Sienten algunos que quien no estima lo que ellos se condenan. Las obras de alabanza colectiva manifiestan una disminución de la capacidad de todos en conjunto, es una burla a la excelsa virtud de un estimación abstracta bien hecha. Conduce a la destemplanza y a ser insufrible e indiferente ante lo que sí es digno de ser valorado. Hay quienes se hacen esclavos de los juicios errones en los afectos, cada cosa tiene su justo valor real y no es requerido caer en el chantaje colectivo para definir los gustos en lo individual.

Sólo un gran conocimiento, favorecido de una gran práctica, te permite calcular los precios de las perfecciones. En un equipo de trabajo se requiere mucho criterio y ser discreto a la hora de votar; si no has ponderado bien una situación o a una persona no te arrojes por secundar a otros, detente, no se descubra antes de tiempo tu falta de juicio propia admirando o denostando algo que no conoces.

AZAR VI

Estoy a favor de una excelencia acotada
La excelencia procede de otra, y por no ser un libre engendro de la nada es una excelencia sin limitaciones.
Los talentos los da el cielo, algunos se crean con la intensidad de nuestro trabajo, ni uno ni otro hacen individuos completos, muchos talentos nos fueron quitados por la gravedad de la pecaminosidad y solo la diligencia la elimina. Por tanto muchos talentos nos han sido dados por gracia y otros por la laboriosidad pero suelen no ser los más grandes comparados con los innatos.
Los conceptos son los engranes del universo, los individuos solo somos interpretes de la realidad, nuestra atención siempre debiera ser perseguir los movimientos de los engranes no de nuestros pasos que terminan en tropiezos sin la observación.

No podríamos decir nada de la calidad si no la categorizamos, no es un solo concepto, contiene muchos engranes que le dan forma, un principio de calidad es el no desparramar la vista y la acción hacia todo en su conjunto, es enfocarse en cada parte, no se censura a quien lo sabe todo pero practicar todo al mismo tiempo reduce la calidad de cada una de las partes porque no nos es posible practicar todo lo que sabemos. Por lo tanto quien crea que se pueden cumplir todos los parámetros e indicadores en la tarea del educador, del doctor o de cualquier profesión se apoya en el concepto de la panacea no de la calidad de los microcomponentes de un todo.

Se puede ser eminente en cualquier profesión humilde cuando se es grande en los asuntos mas importantes pero también cuando se es algo en cualquier minúscula tarea. Respetables somos cuando nos quedamos en algún mediano desempeño porque estaríamos dando un poco a cada parte de una universalidad, y si por momentos alcanzamos excelencia en todo también somos respetables pero no mas que cuando se es mediano. Se puede comparar nuestro desempeño tanto con los mas eminentes pero en esta medición la grandeza desluce porque todos, en tanto que den su mejor esfuerzo lucirán mas como conjunto.

Los profesionistas que tienen más eminencia en algunos puntos carecerán de otros, y es una perversión calificar de insuficiente a quien tenga un poco de todo porque existe un mayor heroísmo en la medianía que en la eminencia en todo.
No debe alguien limitarse a una u otra perfección, antes bien se deben tener ambiciones de aspirar a una universalidad plausible, los resultados de una evaluacion de conocimientos o de desempeño debieran contener no solo calificaciones, también mediciones de insuficiencia hasta excelencia en la intencionalidad y ambicion de obtener progresos.
La tarea cognitiva o pragmática de decretar eminencias hecha por quienes no tienen roce diario con la tarea real que se evalua, echara como resultados notas de vana locuacidad que evidencia de total certidumbre.
Obtener buenas notas en todo no es el menor de los imposibles; el mayor de los imposibles es tener ambición de ser excelente en todo, de ser diligente y hasta de ser mejor persona. Es ejercitarse el camino para la consumación de la buena nota que se desea, aunque a veces falta tiempo, horas al dia y estar más orientados al gusto de tan encomiable tarea.

Hay muchos profesionistas que son héroes aun sin ser lo mas calificados, porque la experiencia e integridad dan grandeza; cuanto más calificaciones requiere un empleo, más gloriosas son las notas de excelencia que un empleado obtiene. Es la excelencia opción para muchos de obtener no solo respeto tambien soberanía de sus dichos y hechos por encima de cualquier voluntad, y hasta llegan a pretender una cierta forma de veneración. En algún momento de la humanidad la eminencia fue imán de voluntades, fue la forma de hechizar y obtener afectos.

Por ello muchos varones la anhelan, por la seguridad que tienen de que lo que les costará de fatiga lo lograrán de celebridad.Otros van porque la eminencia en resultados se cosecha fama, aplauso e inmortalidad. Como se ponga, debemos de medir entre individuos que tengan esa ambición de los que no lo tienen, porque un individuo no puede ser excelente en todo momento, y tampoco lo será el resto de sus días por el solo hecho de haber logrado una buena calificación en determinado momento del ejercicio de su empleo.

AZAR VII

¿Por qué se cae de la gracia de muchos?

Vale muy poco buscar un buen entendimiento con tu pareja, con tus amigos o tus jefes si antes no te ganas su buena fé, su buena voluntad, y esa voluntad la ganas rindiéndoles tu admiración sin caer en la afición.

Es parecido a las empresas que tienen abiertas las puertas de los bancos, de los créditos, los inversionistas pero descuidan fomentar la benevolencia de todos ellos mediante dádivas desinteresadas o congraciarse emocionalmente con las condiciones y requerimientos de otros.

Es de todos conocidos el dicho de no ser una monedita de oro para caerle bien a todos pero hay quienes si lo logran, conquistan una gracia universal, es como si gustaras a todas las estrellas siendo una sola, es obra de la diligencia propia, pero queda claro que muchos son los que corren tras esta presea y no consiguen una igualdad de méritos al observarse una desproporción en los aplausos.
Puede que por los métodos de uno para encantar las voluntades a otros les resulte un conjuro, y en ello llevan ventaja en el partido quienes hacen uso de artificios.

No basta la eminencia en lo que vistes, en lo que sabes, en el lugar donde vives, en la cantidad de veces que estrechas las manos de otros, aunque cualquiera supondría que con ello sería suficiente, algunos son fáciles de cosechar afectos, tal vez sobornando, otros solamente ganan afectos porque saben hacer una crítica apropiada o porque saben estimar a sus semejantes.

Si alta magistratura deseas, si eminencia en los negocios pasa un buen tiempo buscando que te favorece con cada persona, descifrando sus oráculos, sus penas y sus glorias para evitar tratarlas con enunciados inapropiados. Pasa horas buscando la forma de hechizar a quien quieras su favor y eso podría hacer el bien a manos llenas a tal o cual persona, algunas veces con benévolas palabras, otras haciendo reflexión con ellas en sus dilemas, otras festejando sus bodas o apadrinando, honrando entierros, siendo cortés, siendo humano, liberal en los afectos, honrador de todos, murmurador de ninguno , y en suma, siendo un monarca de los afectos mostrando majestad para cada efecto.

Feliz gracia se alcanza cuando te hermanas con los reyes, en su esencia soberana de ser buena persona, en excluirte de los recelos o sospechas, dando la mano una y otra vez, enlazándose apretadamente con quien mérito tiene y evitando faltar al orden.

El más poderoso hechizo para ser amado se obtiene dando amor. Es alejándote de lo vulgar y siendo furioso en perseguir preseas de valor por todos estimadas.

Es tener como primer motivación reunirte de séquito de inteligentes para opinar, que practiquen igualmente la cortesía y la generosidad; que son las primeras delicias que todo mundo estima en el planeta.

Es ser favorable a las palabras de los superiores pero también de los que son iguales a nosotros o estan por debajo en la jerarquía, es exceder la cortesía de los príncipes como parte de tu acervo de buen ciudadano.

Es llenarte de júbilo ante los triunfos de los demás sin recalcar tanto los tuyos, es ayudar a otros a conquistar las murallas guarnecidas en que se esconden sus demonios que se muestran en forma de defectos,vicios o adicciones, que puede que te lleve toda la vida mellar la roca impenetrable de esa obstinación. Es participar del corazón agradecido de los que han logrado vencer sus emociones y malas inclinaciones.

No se requiere tener dinero para caer bien, solo es cuestión de codiciar inmortalidad con seguir el proyecto de vida que hemos escrito con la pluma de la buena faena, la pluma de la pluralidad de prendas de vestir que nos engalanen, sí, la buena ropa ayuda mucho, el calzado limpio y el aroma a buena loción o perfume, pero más el descubrir los aciertos de la naturaleza y del alma. La grandeza de las personas se tienen en gran estima cuando tus acciones te vinculan con la eternidad, y no con el aplauso fácil, la ganancia fraudulenta y la hazaña ventajosa. Por eso siempre he buscado tener lo que deseo haciendo juego limpio, apegado a las reglas, me da pena que pocos piensen así, y que por lo mismo me consideren un fenómeno.

Azar VIII v
¿Cómo llegar a  ser diputado?

Es la primer meta que ocupa tu mente cada despertar, antes que alcance el sol su máxima posición, te propones que crezca como planta gigantesca, coronando de flores tu jardín.

Puedes considerar a la simpatía un premio envuelto en sobre sellado, un capricho de la naturaleza pero no es así, se logra pasmando a la gente, es la industria de la admiración.

Consiste en construir un parentesco con los corazones de tu distrito,  la antipatía sería lo contrario, como cuando el divorcio parte en dos las voluntades.

Algunos tienen la tendencia innata de  dar semilla y origen a la simpatía,  de corresponderle a muchos y variados  temperamentos; otros, hasta tienen la facilidad de hermanarse con todos.

Aspiran los que desean representar a los demás en la República a obrar milagros, pero muchos obraran solo para su propio beneficio, actitudes que se convertirán en monstruosidades. Les es negado a muchos  la simpatía porque en base a su común ignorancia sus ofertas son reducidas a hechizos, sus vulgaridades les niegan todo tipo de favores.

Te encontraras que cuanto más hagas por los demás llegues a producir en los poderosos muchas antipatías, llegan los muy incultos dispuestos a dar a esos poderosos todo lo que pidan y compran las simpatías que los llevarán a más altos puestos.

El juego del poder político es demandar tutelas y exigir potestades, pretender dominios sobre jurisdicciones, como lo hacen padres e hijos en la lucha por obtener unos obediencia y los otros privilegios, día con día muestran ambos su músculo y en ese caminar atropellan las buenas formas o se escudan en su débil naturaleza o buscan el apoyo de la madre. La antipatía que supone la autoridad del padre puede sustituirla la simpatía de la madre.

Todo se reserva la madre con la simpatía que obtiene de  sus hijos, persuade sin elocuencia y recauda todo cuanto quiere, con tan solo presentarse como la armonizadora natural trayendo a la memoria de unos y otros su suave tacto.

No es esa la simpatía que debe ambicionar un diputado, sino una realzada con un fuerte carácter, con una estrella de la buena voluntad sin ficción, algunos tendrán una fuerza magnética y otros disfrazaran su antipática actitud como un  filo grave de  navaja de fierro.

Lo peor que puede esconder un legislador es apetecer los negocios sucios que como escoria asquean todo tipo de lucimiento que concreten en su actuar.

Más por la naturaleza de un buen senador romano que por el arte artificioso de la ponzoña de la política, has de extrañar la grandeza de esos republicanos ateneístas y no perderte entre las heces de la traición y las palabras llenas de sutilezas.

En cada acto público ejerce activamente el coqueteo con todas las voluntades y miren todos a una tu nombre inscrito en letras doradas de una invitación y busquen hallar en tu discurso aquello que los sane y los empuje con las pasiones del patriotismo y la excelencia.

No estés propenso a codearte con altos varones de investidura, antes busca que te relacionen con los que representas. Da voces por ellos, desde tu corazón, y busca que los que te dieron su voto correspondan coronando todo el tiempo de tu servicio,  tus propuestas.

En la escuela en donde se educan las emociones encontrarás en la primer página el ABC de las lecciones de simpatía.

La discreción con la que has de tratar cada uno de los asuntos de tus representados den firmeza a la conquista de sus afectos, que el acto de hechizar a las masas sea el adelantarte a sus necesidades y no porfíes en pretender sus favores si antes no recargas tus municiones con el  carisma que  acarrea las buenas opiniones  que resultan de cuidar  sus incidencias.

La  realeza no gozará tanto de la predilección de sus súbditos tanto como tú cuando  levantes estatuas de inmortalidad de aquellos  que contribuyeron en tu distrito a tu  próspera fortuna.

Amortiguarás los golpes que te den al coronar a los que te acompañan en tu labor distrital,   atraerás para ti, como atrae un imán al hierro todo cuanto hagas por tus representados y por tus empleados de su distrito. Es aproximarte a tu gente la principal de las clausulas de abonos a tu favor las que atiendas diariamente, y en tanto no te des licenciamientos ostentosos o entretenimientos.

Atención, tú que aspiras a diputado, que este azar te acuestes y con este amanezcas para conseguir ese sol de lucimiento.

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Reflexiones pedagógicas sobre Emilio

Alumno aburrido

Una existencia errabunda en la que predomina la admiración de los paisajes y de las cosas sencillas interrumpida por las reglas y la sanción es la historia de la vida de nuestros alumnos, de Emilio. Expondré en esta nueva serie de reflexiones, con un afán por huir de la anarquía, las peregrinaciones que hice al final del día, después de cumplir con mis obligaciones educativas, entre pilares, capiteles, retablos sagrados del conocimiento quisiera vivir pero la responsabilidad no lo permite.

Hay muchas críticas a la labor educativa, en ocasiones por parte de los padres de familia, en otras por los medios, con mucha suerte se involucran en el debate los investigadores e intelectuales, finalmente nadie pone atención a yerros, nada minúsculos de burócratas y sindicalistas y son ellos la causa de nuestro padecimiento, con sus pérdidas irreparables en sus acostumbrados peculados o por su incumplimiento con la imaginación, calidad y laboriosidad requerida por la importancia de sus puestos.

Siendo que desde hace 15 años se ha instaurado en el núcleo de las políticas internacionales para la educación la acción de escudriñar y federalizar lineamientos en cada acción o comportamiento que se ejercite en el aula, conviene hacer una pausa moderada para invitarnos a leer Emilio de Juan Jacobo Rousseau. Es posible que de pronto me vea poseído con las palabras de mi maestra conferencista la Doctora Ikram Antaki. Fui su Emilio.

Ante el rostro airado de algunos transeúntes desempleados que observamos en la calle en el medio de transporte nos preguntamos si hizo falta colmarlos de bienes espirituales en su primer edad para que no caigan en la envidia y la desesperación que se produce al acercarse a sus semejantes que gustan de presumir de bienes y ropa cara, una mayor disciplina en su actuar para que en el momento de vacas flacas les fuera difícil dar con la puerta que conduce a la delincuencia. Es el tipo de microacciones que los verdaderos maestros ejercen día con día y que nadie les agradecerá y mucho menos observarán en el manual de desempeño las autoridades encargadas de la evaluación de la labor docente. La pedagogía habitada por la filosofía da grandes progresos y cierra puertas a la desesperación.

En el orden de la civilización muy poco de los afectos naturales caben, aun cuando estemos resentidos contra la autoridad o nos haga retorcer el hambre los ciudadanos somos viles esclavos al servicio del orden republicano, aun donde solo sea una ilusión su existencia como en nuestro país en tiempos recientes.

Las balas, reales o de goma están listas apuntando en nuestra dirección debemos recordarle a Emilio, vivirá de esta forma, en una senda de contradicciones, forzados a seguir impulsos, fluctuantes y combatiendo en muchos frentes, viviendo bajo referentes de los demás pero no de los propios, si logramos que el alumno entienda que recrearse sin equilibrio en sus pulsos de hombre natural se paga siendo llevado a la masacre, a las tierras sagradas de los vencidos, que su lucha en la vida ciudadana será la lucha del que viaja en un navío que atraviesa el vendaval del huracán, el mar alborotado, que será preciso aferrarse al mástil, en ese momento le presentaremos el camino del olvido de sus pasiones desordenadas, del esfuerzo de resistirse con valentía inusitada para que no perezca en sus deseos.

Cada niño tiene su forma peculiar en la cual puede ser gobernado, es necesario observarle bien antes que regañarlo, dejando primero que manifieste con entera libertad la forma de su carácter, no pienses que es una negligencia observarle bien primero y después tomar acción correctiva, es mejor dar un tiempo para determinar que curso de acción tomar con un alumno, que equivocarse por la prisa de tomar una acción y tener que regresar atrás a diagnosticarlo, te hallas mas lejos de la meta deseada, no debemos hacernos como el avaro que evita perder mucho por no querer perder nada. El niño ocupa del consuelo y después del regaño.

Ellos comentan con sus padres, o entre ellos mismos, muy en su modo, y no atinan en formar un sistema para entender todos los sermones que les damos. Muchos hemos hecho la prueba, tratamos de escucharlos después de aleccionarlos y observamos un extraño giro muy diferente al raciocinio que le expusimos, una visión confusa, trastocada, es entonces que nos vemos obligados a callar o a callarlos, si decidimos entrar en silencio es como un triunfo para ellos, es entonces que termina el proceso de instrucción y se da inicio a un debate que no debe existir con ellos.

En todo lo que se les diga tendrán algo para refutar. Es por eso que no debemos darnos prisa a obrar irracionalmente en el sermón y el regaño, hacerlo es como ocupar la vacante del tentador que al querer explicar a la inocencia la ciencia del bien y el mal y al no ir acompañada por el buen ejemplo se imprime en el espíritu del niño una fijación en sus pasiones, mas no en la norma moral.

Como maestros debemos recordar que nuestros pensamientos y afectos se conocen mejor cuando se les relaciona con nosotros mismos, no con los demás. Los movimientos naturales que más nos interesan son los que nos dan bienestar, la primera vez que experimentamos la nocion de justicia no fue cuando se nos reclamó cumplirla, sino cuando se nos negó, no entendimos la obligación cuando se evitó hablar de nuestros derechos, no entendimos las necesidades de otros cuando se les dio prioridad que a las propias. No podemos hablar demasiado sobre nociones que con el tiempo irán entendiendo, no es conveniente atestar la cabeza de los niños y adolescentes con palabras que no tienen significación alguna para su incipiente entendimiento.

Al presentarle el mundo de la moral tenemos que hacerle ver el castigo como una consecuencia de sus actos y no como una pena corporal, el vicio entra cuando le presentamos las convenciones y obligaciones porque nacen la mentira y el engaño, porque por naturaleza todos tenemos el instinto de ocultar aquello que no debimos hacer, violamos la norma con impunidad al sentir que carecemos de inmunidad y el recurso mas natural es el de esconderse y mentir. Lo obligamos a que mienta por lo que hizo y también que mienta al prometer que lo evitará, tan solo por el miedo al castigo.

Por lo tanto la mayor parte de las mentiras de los pupilos son producidas por un mal tratamiento de la moral por parte de padres y maestros.