La influencia musical. Segunda Parte

Imag. música

Algo que creo a todo mundo puso en aprietos, fue el aceptar ser seguidor de algún grupo musical o cantante que abiertamente expresara su homosexualidad. (I want to break free de Freddy Mercury).

Al principio puedes desilusionarte, cuando te enteras que tu cantante favorito predica o defiende una determinada preferencia sexual ajena a la tuya,  porque estás en la edad de búsqueda de una identidad. No creo que la homosexualidad se adopte por imitación como muchos creen, tampoco como algo congénito.

Es una elección personal, por lo tanto,  quien se apropia de este estilo de vida es por gusto propio y no por imitación ni por simbiosis con los exponentes de música de este estilo.  Advierto una numerosa camada de grupos y cantantes homosexuales que intentaron promover su homosexualidad  o conquistar al público homosexual mediante la adopción de vestuarios, cortes de cabello y gesticulaciones mímicas propias del estilo homosexual.

Es 1983 y sufro de bronquitis aguda, internado, poco después voy a casa, hay un programa de videos y me alegra la recuperación ver un video que tiene mucho de diferente con todo lo que he visto anteriormente. Es un campeón de cinta negra pegando brincos fenomenales.

Comienza por hacer una especie de ritual de adoración, la música es frenética y su indumentaria y cabello largo me hace pensar que es homosexual. Nada que ver con la realidad. Es David Lee Roth en su máximo hit “Jump” que junto a la banda formado por los hermanos Van Halen muestran el músculo más inusual que puede aparecer en televisión: el de una voz  aguardientosa amalgamada a los acordes que tocan las guitarras eléctricas. Movimientos candenciosos que se asemejan a los que hacen los homosexuales, labios con lipstick y una mirada muy simpatica de Alex guiñando  un ojo a sus fans.

Fue el video de esta canción lo  que recuerdo me ayudó a recuperarme, me dio ánimos, me dio lo que no me dio un caldo de pollo bien caliente.  Al grito de brinca y quédate pegado a la grabadora,  es el grito de el hago lo que yo quiero porque simplemente deseo hacerlo.

La cultura de esta música, es el de no  prestar ningún respeto ni al orden ni a la disciplina. No por escuchar esta música me aparte del orden y de mis proyectos de vida a esta edad adolescente.

Aunque probé de esta emoción de un narcisismo flagrante no me impregné de este querer hacer lo que yo quiera sin importar las consecuencias. Este estado de animo puede llevar, como realmente lo hizo, a muchos al divorcio, a las familias disfuncionales, pero también a todo tipo de movimientos sociales centrados en el individualismo y la no postergación de la gratificación o placer.

Esta filosofía de la música desenfrenada trajo a muchos el poder vivir emociones consideradas por muchos como primitivas porque se puede experimentar todo tipo de cosas, sabiendo que nada hay nuevo, que ya todo se ha experimentado, y por lo mismo son emociones primitivas, porque es regresar a los inicios del hombre, cuando aun no se había experimentado nada, con la diferencia de contar ahora con una atmósfera de tolerancia total.

En esta filosofía no hay cabida para el amor comprometido, ese que permite dar y compartir a una persona, pasándonos a un nivel mas bajo en donde al dar a muchos no damos realmente algo que sea de valor, y al carecer de todo valor eso poco que damos, al mismo tiempo dejamos a un lado los valores universales enriquecedores de la vida.

Esos valores que nos invitan a dar lo mejor de nosotros sin medida, para lo cual es requerido darlo solo a una persona en un momento determinado.  Cualquier cosa que recibamos,  la recibimos para bien de nosotros, en un ambiente seguro , no recibimos lo que nos va a afectar, porque al recibirlo estaríamos contribuyendo a nuestra destrucción como humanidad.

¡¿Cómo entonces los que iban  a un concierto, o a una disco de los 70s aceptaban recibir cosas malas, golpes, vasos llenos de orines y todo tipo de desvaríos que en lugar de dignificar degradan.!?

Cada uno puede asumir sin falsa vergüenza su propia sexualidad, de eso no hay duda, pero también debe haber un minimo de respeto hacia nuestra persona, elemento que provoca que la música desenfrenada pueda causar molestia a muchos.

De no ser por ese minimo respeto que nos debemos tener no podríamos vivir muchos años, qué bien que al practicar ese mínimo respeto  ahora podemos observar a los Hermanos Van Halen y a David Lee Roth departir en una entrevista en el año 2012, platicando a sus fans de cómo de cada  dólar que obtuvo su grupo en retribución económica solo se quedaron con 3 centavos y el resto, los 97, fueron para abogados, agentes, impuestos, la disquera etc.

Si ante tu mirada, tus oídos, tu mente se presenta un cantautor, un grupo de rock, de pop que haga su presentación y tardes mas de 30 segundos en descifrar las letras y la melodía, esa propuesta es una verdadera amenaza para la humanidad o para ellos mismos.

Si no es posible socializar o platicar sobre alguna propuesta, porque carecen de sentido social, de responsabilidad y, en ocasiones, hasta de un minino de sentido común, estamos hablando de una propuesta destructiva.

La música debe ser una herramienta para comunicarnos y hasta como un “modo de estar juntos”, de contagiarnos de una causa común, de una ciudad conocida con riesgo  cero  para un auditorio,  de una explicación del mundo, de utopías sin perversidades.

El mapa utópico que dibujamos escuchando melodías nos ayudan a refundar nuestro interior, por más que nuestro exterior persista en su decadencia. Mientras más concepciones tengamos del mundo, mientras más grande sea nuestra ciudad,  mayor cantidad de propuestas musicales llegarán a nosotros y quizás hasta nos conquistarán, o por lo menos nos atraerán un poco. La música es  y debe ser un guiño social que mida cómo  termómetro todo lo que pasa a nuestro alrededor.

 Los sometimientos

Se percibe en el ambiente musical de muchas artistas un sometimiento a los deseos del varón cuando se ejercitan mucho para tener el mejor cuerpo posible.  ¿ Por qué no aceptar también mujeres con sobrepeso en el ambiente artístico? Es aceptado por todos que hay  Intereses políticos vinculados con la cuestión del cuidado del cuerpo que podrían influir también pero no creo que sea la principal explicación de la esbeltez de quienes se atreven a salir en un escenario.

“ Lets get physical”  recita la canción de Olivia Newton-John  que me enseñó que la mujer se vuelve objeto de deseo si y solo si tiene una buena apariencia y que solo aquellos hombres en buen estado físico pueden conseguir el favor de ellas. Tus padres te decían en esos años adolescentes que quien sea que vaya a ser tu pareja debe aceptarte tal como eres.  De esta forma es como te enfrentas  con la cultura de la sociedad a medida que va llegando  música nueva, te proporcionan tus primeras clases de   una verdadera dinámica y devenir social. No la dinámica que te enseñan en la escuela, nada que ver con la realidad.

Continuará….

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