La ruta de Eusebio Kino

Mural-de-Kino

En los viajes por el mundo se encontró  un reto muy grande, no  solo fue conocer por conocer, fue para él,  emprender la travesía con un propósito: Llevar la comunión con Cristo a todos los rincones del planeta. Sufrió  el embate de mil y un peligros que encontró  al salir de la zona de comodidad de sus aposentos, venció el miedo de abandonar la carpa personal que cubre el alma por la súbita cita con la muerte que siempre está fuera de nuestra agenda.

Hoy en día, te motivas a viajar por el mundo por el placer de conocer, por la vanidad o por una razón de peso como cerrar un negocio. Al leer los diarios que escribió Eusebio Kino contemplamos y debatimos la     pertinencia de los deseos del misionero.

En lo personal, me parece como algo de locos que Kino se haya motivado a viajar después de leer los martirios  que sufrieron  Carlos Spínola y  su patrono San Francisco Javier, en el lejano oriente.

Al aceptar la disciplina férrea a la que  fue sometido como todo jesuita, enclaustrarse en  sus arduos estudios cargados de erudición, mostrar su inigualable  generosidad al donar toda su hacienda y riquezas a la Orden Religiosa que fundó San Ignacio de Loyola, para el mejor mantenimiento de los pobres que han sido consagrados a Dios, Eusebio cambió todas sus naves terrenales por unas espirituales que las llevó a los confines de la cristiandad en las tierras vírgenes del noroeste de México.

Un trueque a todas luces benigno porque en  esa búsqueda de un beneficio adicional no solo se propuso obtener las beatitudes espirituales que por mucho tiempo suplico de rodillas  a la corte celestial, también lo hizo por pagar todos los favores celestiales que en su vida recibió del arquitecto universal. De ello dejó huella en un manuscrito del mismo nombre: “Favores celestiales”.

Un viaje lleno de ampollas en las manos y en los pies por el maltrato que sufre el andariego, acompañado a veces por cuervos que no desistían de perseguir la comitiva de los viajes, ir encontrando ahumaderas de lumbres frescas con metates que dejan los asustados naturales que dejaron el reposo de miles de años ante los invasores.

A medida que te vas acercando a los indios ellos se asustan y proceden a oponer resistencia apuntando sus armas a los recién llegados europeos, muchos de ellos entran en razón y deponen las armas poniéndolas en el suelo y sentándose en señal de paz.

Los horizontes lingüísticos de los europeos se reducían a idiomas del viejo continente, ahora se fueron ampliando a medida que fueron encontrando nativos quienes poseen diferentes dialectos. Tuvo tan finas formas para expresar que no llegaron a hacer mal a ninguno de ellos, a veces alzando una cruz en las cumbres más altas de los lugares que iban pisando, en un gesto diplomático anudando pañuelos en sus cabezas y en las cabezas de los naturales para simbolizar un deseo de convivencia y participación en sus problemas y necesidades.

Sobreviviendo

La gran escasez de agua de la que se adolece en la geografía de Sonora, las Californias y Arizona hicieron priorizar acciones de búsqueda de ojos de agua, de tunas, biznagas, flores de nopal, de minas para extraer metales, los víveres que llegaban del centro del virreinato eran escasos y tardaban meses, de la misma forma las noticias y autorizaciones para continuar la expedición de colonización o evangelización.

Estamos hablando de soldados de la milicia terrenal y espiritual quienes no se podían mover sin anuencia de un superior, situación que en muchas ocasiones puso en riesgo la vida de muchos de ellos.

Kino fue también un matemático y astrónomo, nacido en Segno, Italia, el 10 de Agosto de 1645. Estudiante de universidades jesuitas en Italia y Alemania, Kino concluyó sus estudios teológicos y el Duque de Baviera lo invitó a impartir las cátedras de ciencias y matemáticas en la Universidad de Ingolstadt, Alemania. Pero él tenía otros proyectos en mente. Quería ir a China, aunque para su mala fortuna sólo había dos misiones disponibles: una para Filipinas y la otra para la Nueva España (México).

Kino desembarcó en Veracruz, México, en 1681, y casi de inmediato fue comisionado para catequizar la península de Baja California, territorio sumamente hóstil y árido en el noroeste del país.

El sacerdote y los exploradores que lo acompañaban hicieron a lo largo de casi cinco años tres intentos totalmente fallidos de colonizar la península, por lo que fue comisionado para evangelizar la Pimería Alta, en el norte de Sonora y el sur de Arizona, a donde llegó en 1687 y permaneció hasta su muerte en 1711.

Kino cabalgó incesantemente durante casi 25 años fundando misiones en todo ese extenso e inhóspito territorio y enseñando el cristianismo a los indígenas. Recorrió desde Tucson, casi en el centro de Arizona, hasta la unión de los estados de Sonora y Baja California y determinó que ésta era una península y no una isla como se creía.

Además de la fundación de misiones, Kino cumplió la importante tarea de enseñar a los indígenas a labrar la tierra y criar ganado, además de que elaboró detallados mapas de la región, la cual permanecía completamente inexplorada.

Francisco Eusebio Kino falleció el 15 de marzo de 1711, en Magdalena, Sonora, y fue sepultado en la misión de San Francisco Javier que él fundó y la cual con el paso del tiempo desapareció y dio paso a una nueva edificación en un sitio adyacente. Durante muchos años los investigadores trataron de localizar los restos mortales de Kino hasta que en 1966 fueron localizados bajo la plaza de armas.

En el sitio se construyó un mausoleo donde los restos pueden ser observados por los visitantes a través de cristales.

Recorrer las misiones de Kino y conocer su historia y origen es no solo un gran atractivo sino una valiosa enseñanza y un merecido reconocimiento a la tarea fundadora de hombres que, como Kino, dejaron un valioso legado del que hoy somos herederos y beneficiarios.

Ruta de las Misiones

Kino fundó más de 25 misiones entre las cuales se cuentan las siguientes:

San Javier del Bac. Tucson, Arizona.
Nuestra Señora de los Dolores (Sonora, México)
Nuestra Señora de los Remedios (Sonora, México)
Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera (Sonora, México)
San Pedro y San Pablo. Tubutama (Sonora, México)
La Purísima Concepción. Caborca (Sonora, México)
San Diego. Pitiquito (Sonora, México)
San Cayetano de Tumacácori (Arizona, Estados Unidos)
Misiones del Alto Santa Cruz. Pequeñas misiones repartidas entre Sonora y Arizona.

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Romancero VI

calaveras
Me has conquistado desde que te vi
tus labios se antojan más que las fresas
tus ojos inocentes destilan cerezas
y tus fuentes internas  emiten tenue luz.

Tus pasos los cuento como tic-tac de un reloj
me pregunto de dónde proviene tu suavidad de porcelana
que deseo tocar en cada mirada
en tus suspiros te comunicas conmigo.

Cuan fuerte es la malicia mía de observarte
yo bien quisiera negar que te miro
cuando la razón justa me advierte
que eres prohibida, que eres de otro, y que nada gano con este afán.

Que sólo un poco de remedio encuentro en publicarlo
porque es ya muy grande castigo el no poder verte
bastante desahogo el confesarlo
que en  un nuevo desprecio encuentro en tus líneas invisibles.

Sin poder evitarlo mi alma procura tu alma limpia
que al saberse observada cada vez está mas crecida
vileza pura es  entrar en tu alma divertida,

hacerme mil preguntas de ti destino prodigioso es:

¿Qué cosas admiro en ti?
¿Quién ha sido igual de dichoso al verte?
¿Por qué aun antes de respirarte tu aroma  aparece?
¿ Por qué sin palabras me persuades y cambias mi caracter?
¿ Por qué basta con que digas algo para  que sea un Si?
¿ Por qué  mis malestares se curan con tus sombras?
¿ Por qué mi corazón se deshace con la suavidad de tus manos?

Yo siento gozo cuando temor debiera sentir
que mejor fuera que tu fragancia de mí se alejara
dicha y fortuna sería amanecer y tenerte
de este  espacio feliz alejarte ultraje es.