Guia de Ceneval Bachillerato. Más de mil páginas de ejercicios de todas las asignaturas

universidades-estudiantesGuia ceneval

Anuncios

Memoria de la Conquista

fusiondedosculturasjorgegonzalezcam
La historia nos plantea dos visiones de la conquista: la visión de los vencedores y la de los vencidos. Desde el punto de vista de los vencedores (los europeos o españoles) las historias toman lugar en un nuevo continente, un nuevo mundo muy desconocido en esa época. No fue hasta que Magallanes navegó hasta las aguas del sur del continente americano y llegó por primera vez al Océano Pacífico que se pudo determinar el tamaño y la importancia del nuevo continente. Magallanes fue asesinado en las Filipinas casi en la misma fecha en que Cortés derrotaba a los Mexicas y conquistaba el majestuoso imperio asentado en la Gran Tenochtitlan.

Tanto los civiles, como religiosos, militares dieron cuenta y parte de innumerables historias a la Corona Española, de sus batallas y acciones que los llevaron a ser los vencedores. Mientras que podemos también leer recuentos de sucesos en códices y escritos, tradiciones orales de parte de los vencidos, en este caso los pueblos nativos de Mesoamérica.

Sea que se trate de códices prehispánicos, o pos hispánicos, todos dan cuenta del presagio que ya se tenía agendado con el destino, como una especie de maldita cita con el encuentro de estos desconocidos pueblos que venían de lugares más allá de los mares. Los españoles ya tenían noticias de nosotros, de los originarios de América, gracias a los viajes que hicieron Colón y otros navegantes como Elcano, Magallanes, Juan de la Cosa y Alonso de Ojeda.

Sus viajes y afanes por llegar hasta nuestras tierras traían siempre como bandera la de la dominación y explotación de nuestras tierras, porque de otra manera no se podría entender por qué razón o motivo dejaban su santa paz y tranquilidad que tenían en su casa, en el viejo continente, que no fuera por otra razón que el de autoimponerse un reto de descubrir y en dado caso obtener el título de propiedad o título nobiliario que les diera el poder de explotar, administrar y atesorar todo aquello que encontraran fuera de los límites de su área de influencia en donde eran todos unos donnadie, algunos ex convictos, otros una bola de desquiciados que deseaban fama y fortuna que despertó en ellos el oír las noticias de grandes extensiones de tierras, riquezas, oro, perlas y otros frutos que en el mercado europeo se preciaban en tanto valor como para llegar a ser millonario y dejar a las futuras generaciones de su familia un porvenir asegurado.

Los indígenas de esta tierra, después de haberse enfrentado cara a cara con los españoles, primero de manera amistosa, como estableciendo una medición de fuerzas, de presentación de regalos y de fintas belicosas que en muchas ocasiones no pasaron de ser solo mostrar poderíos de ambos lados, finalmente decidieron organizarse para enfrentar por las armas a estos extraños personajes de armamento pesado y cargados en sus venas de virus y bacterias nuevas que ni ellos mismos sabían que portaban por el gran atraso en el conocimiento que se vivía en aquella época.

Se opusieron a los invasores de forma tenaz y heroica, pero con la desafortunada precariedad de carecer de esa habilidad política que los hubiera podido ayudar a enfrentar a estos extranjeros estableciendo alianzas con otros pueblos indígenas, alianzas que sí lograron pactar los españoles con promesas engañosas de cogobernar con ellos después de la victoria anhelada.

Fueron aniquilados por la superioridad de los armamentos españoles, aun a pesar de la gran diferencia en cantidad de efectivos españoles militares. Las alianzas con los pueblos nativos que tenían enemistad con los Mexicas fueron la clave para la derrota, ya que estos pueblos fueron los verdaderos pelotones de infantería con los que España contó para contrarrestar a unos mermados Mexicas que solo tenían en su haber destrezas en ciencias, artes, religión y otras costumbres, mas no así la de enfrentar con asertividad armamento y artillería pirotécnico como el que poseían los europeos.

Aun así las narraciones de los españoles manifiestan una admiración por las culturas avanzadas locales, sus instituciones, costumbres y refinamientos, adornos, artes y conocimientos, muchos de ellos relativos a sistemas de escritura, numeración y de riquezas en oro y piedras preciosas, así como el admirar la disciplina de los ejércitos de los nativos, con grandes destrezas militares pero carentes de armas efectivas que igualaran a las de fuego.

Las armas de los nativos locales eran armas muy primitivas y de corte artesanal. Conscientes de esta pobreza miliciana, los españoles optaron por atacar una vez que creyeron que conocían todos los puntos débiles de este pueblo que parecía ser el que dominaba toda la región.

El esplendor del mismo, y el haber presenciado sacrificios humanos en lo alto de las pirámides los animó a lanzarse de lleno en contra de los locales, por su afán de ponerle servidumbre a todos ellos, incluso aquellos que se les unieron para atacar a sus mismos coterráneos.

Imagino el que Cortes meditó que de no avanzar a luchar en esta batalla por la conquista dentro de muy poco también el seria tomado vivo y sacrificado delante de sus soldados también tomados en custodia para acabar con ellos. Antes que eso aconteciera Cortés decidió emboscar a los mexicas, a sus emperadores Moctezuma y Cuauhtémoc y fueron cruentas batallas que se dieron según los relatos de Bernal del Castillo.
Continuara….