Currículum ajeno al neoliberalismo

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Currículum ajeno al neoliberalismo ( Primera Parte)
Los llamados temas de relevancia social, las matemáticas que permiten al individuo interactuar en una economía , el deporte visto desde el ángulo del control de las masas y la sociedad, las escuelas técnicas al servicio del sector productivo, los estudios de equidad de género o de “inclusión”, acciones que permiten al Estado recortar recursos para mantener escuelas de educación especial, conforman algunos de los ejemplos de contenidos de un curriculum de preponderancia neoliberal, concebidos en la copulación entre el capital y las ciencias sociales o experimentales.

El curriculum tiene existencia propia con o sin el aval de las órdenes superiores de organismos internacionales, es libre y solo corresponde a los individuos elegirlo, no a los colegiados financieros internacionales, no a las autoridades educativas. El individuo, en forma natural le corresponde encontrar los elementos que le proporcionará la posibilidad de ser feliz, procurándose la salud y el cotidiano bienestar, los goces y penas, sin alterar la paz, sin violar el derecho de los demás. Esta educación, no reglamentaria, no existente, existente en la imaginación de unos cuantos, esta utopía de ser formado o educado libremente podemos denominarlo como “currículum ajeno al neoliberalismo.”

El individuo, sea cualquiera su currículum del que se haya apropiado es un sabio-ignorante porque nos es imposible conocer directamente la plenitud de lo real, sería tanto como planear la construcción de un laboratorio especial para cada contenido en la escuela, y no tenemos más remedio que construir arbitrariamente una realidad, suponer que las cosas son de una cierta manera. Suponer nos ayudará a construir un esquema para encontrar una aproximación a la realidad de cada contenido curricular.

Los griegos creyeron haber descubierto en la razón, en el concepto, la realidad misma. Hoy en día los conceptos solo nos ayudan a gozar o a sufrir de la realidad, a sostenernos con un halo de vida en ocasiones al padecerla o a triunfar en muchas otras, si se escruta bien el entretejido último del concepto, se halla que no nos dice nada de la cosa misma, sino que resume lo que un hombre puede hacer con esa cosa o padecer de ella.

El conocimiento de lo real, aquél que alcanzamos después de depurarlo de la contaminación subjetiva, aquél que acumulamos después de eliminar la debilidad de nuestros sentidos o la razón con sus entorpecimientos y confusiones, aquél que conquistamos después de librar toda suerte de obstáculos epistemológicos, ese currículum no es otra cosa más que una aventura del pensamiento crítico que puede terminar en un caos curricular o en la generación de un nuevo cosmos construido en base a un nuevo paradigma de impacto individual o social.

Y no se trata de que un individuo lance una iniciativa sólo por lanzarla y otros la sigan, podría ser que como las aves se alerten unas otras ante el peligro de la escopeta del cazador, que los individuos se exhorten a producir nuevos conocimientos con la sola intención de que generaciones futuras eviten atrofiar sus sentidos y expandan su conciencia, y de esta manera escapar de los depredadores.

Existe una libertad para representar la realidad cada quien a la manera que mejor nos plazca. Sin embargo debemos referenciar nuestras representaciones a un establishment o al contrapunto del establishment. El establishment intenta ordenar las cosas públicas, las naciones están obligadas a seguir esos lineamientos de apego total a un currículum “oficial” decreto funcional desde los tiempos de los primeros estados nacionales . La población de este y cualquier país ha venido al mundo para ser dirigida, influida y organizada por otros.

Para repuntar o sobresalir existen lineamientos que legitiman cualquier promoción a niveles de mayor percepción económica o de enriquecimiento intelectual. Es desde el punto de vista normativo, y el sentido común que nos asiste, por razón cientificista o por gusto propio que nos ceñimos a este establishment porque sentimos la obligación moral o legal de referir nuestra vida a estas instancias superiores, constituidas por minorías que se preciaron y se siguen preciando a sí mismas de ser “excelentes”.

Estas referencias en muchos casos podrían ser modelos teóricos que son los medios con los que los científicos representan el mundo tanto para sí mismos como para los demás. En otras, podríamos estar hablando de un patrón de medida o de escalas contemplativas, análisis literarios o filológicos o también de referencias bibliográficas o hemerográficas.

Por el contrario, es de sobra declarar que los seres humanos adquirimos los conocimientos, y conformamos un currículum en base a la observación de nuestro entorno. Cada científico, cada pensador cuenta con un proceso histórico formal de representaciones, muchas veces que se desalinearon del currículum “oficial”, usaron su sentido común como principal vía de acceso a la realidad, y desde ahí, estructuraron otros caminos mediante el pensamiento reflexivo, desarrollaron nuevos paradigmas que les permitió abordar la complejidad de la vida social de su tiempo mediante una mirada autorreferencial.

El curriculum ha de tener por misión fundamental computar y compilar todos los procesos complicados de simbolización con signos visibles de todo aquello invisible dentro del alma de los hombres o de su entorno. El ordenamiento de las cosas y los hechos te permiten dejar de ver a la civilización como una selva, entendiendo como selva el caos.

El ser humano no encuentra en la selva la felicidad, solo es posible encontrarla en la civilización, pero no podemos solo buscar las ventajas que da la civilización, como la protección contra actos de terceros, la justicia, los servicios públicos, hemos de buscar tener una mente que esté a la altura de los problemas que aquejan dentro y fuera de la civilización.

Es la única vía para preservar y transmitir a las nuevas generaciones las ventajas que disfrutamos de la civilización. Sin embargo, encontramos que cada vez menos personas se les antoja conocer de la cultura, del conocimiento y del avance hacia un pensamiento más complejo o más crítico mediante la lectura y la reflexión. Las disciplinas escolares modernas han dado en desdeñar el cultivo de la memoria. Desaparecerá un día y será la era de la amnesia.

Estamos retrocediendo al inframundo de la mímica, el símbolo, la imagen y la palabra vulgar, la retentiva verbal está en vías de extinción y esto conviene a los empoderados porque con ello ejercen un control más riguroso sobre nuestras actitudes e iniciativas.

El regreso al paso subterráneo del símbolo, de los “likes”, los ademanes o memes y las imágenes rápidas nos obligará a arreglar todo a puñetazos porque el dialogo y el razonamiento han sido desplazados por todos ellos. En forma similar a los desgajamientos de los témpanos de hielo por el calentamiento global, la civilización va dejando de ser civilización para ser la selva que antes fue.

El establishment nos proporciona un currículum “oficial” que puede o no puede ser el único camino para preservar a la civilización, no podemos saber si sus iniciativas solo buscan preservar el “status quo” de esas minorías que dan origen al currículo o si preserva en forma asertiva a toda la civilización global.

Me inclino por un currículum alternativo porque nunca he confiado en el currículum oficial, ni cuando era estudiante ni en épocas recientes de actualización y especialización. La pretensión de uniformar y estandarizar mis conocimientos bajo la batuta de mis maestros, de los planes de estudios oficiales en cada nivel educativo por el que pasé me hizo pasar por una debacle emocional y cognitiva, ya que la mayor parte de las veces estuve más interesado en mi propio ordenamiento epistemológico que en el “oficial” por el cual era evaluado.

Lo único que me motivaba a estudiar el oficial era el poder disfrutar o padecer mis propios intereses de lectura y conocimiento.

Me negué a ser moldeado en forma general, tampoco lograron modificar las representaciones que mi cerebro hacía y hace del universo, el vocabulario del currículum oficial contiene aplicaciones arbitrarias, inciertas, sus cuadernillos o compendios de conocimientos diluidos no representaron ni el 1 % del contenido real de conceptos y nociones básicas y la inmersión en profundidades escatológicas que surgen cuando averiguas el origen del conocimiento te lleva a la misma conclusión de Sócrates cuando dice que la única certeza posible es el reconocer la ignorancia.

Continuará Segunda Parte: Propuesta curricular ajena al neoliberalismo

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