Segunda Parte. La fuerza civilizadora de la escuela

El maestro como fuerza civilizadora
Civilización global

El maestro ha de enseñar a sus alumnos que van a envejecer, jamás rejuvenecerán, que el mundo es irreversible, y la razón es muy clara, por más que se esfuercen por regresar el estado de cosas a un punto inicial, eso será totalmente imposible. Su vida estará llena de situaciones accidentales que determinarán el devenir de su estadía.

Algunas de estas situaciones, o por razones fortuitas de su entorno beneficiarán con algún tipo de ventaja a ciertas actividades o iniciativas que eliminaran de tajo a otras, las cuales serán “acciones perdedoras”. Ese cúmulo de acciones cotidianas de los seres humanos no han de ser azares idiotas, deben ser azares respetuosos de la ley y azares que vayan a beneficiar su intelecto, su cuerpo, su espíritu.

La razón por la cual tenemos que integrar a todos los alumnos a todo tipo de actividades didácticas, y motivarlos o moverlos a que no dejen ninguna actividad a medias conlleva el propósito de ser útil en todo momento, y ese pensamiento utilitarista comienza por promover en todos el respeto a la ley. Si dejamos a la deriva a ciertos elementos de una sociedad, de una escuela, éstos mismos pronto se convierten en los primeros en violar la ley, ya que el espíritu del solitario y del individualista se concibe como primicia de todo lo que existe.

Otra cara de los no agraciados, además de los solitarios está en los de escasos recursos, tenemos que comprender que tienen que procurarse un alimento, y las más de las veces no tienen otra opción que robar para comer.

En tiempos remotos, la República permeaba todos los actos de los hombres. Las mujeres tenían una edad para casarse y los hombres también. Las leyes tuvieron como objetivo el hacer de los primeros estados de la antigüedad, la vía para procurar la felicidad de todos.

Se debatía si era más importante educar las emociones o la inteligencia, definía lo que era contra la naturaleza, se ufanaba de predicar que antes de que cualquier litigio se iniciara primero había que hacer que las partes se conocieran a fondo y se apreciaran. Ahora, poco a poco, las fuerzas oscuras de los que están fuera de la ley, algunos dentro de las instituciones, otros fuera de ellas, dominan los actos de los hombres y mujeres con sus dictados subliminales o por el uso del chantaje.

El conjunto de ecuaciones que mantienen en equilibrio a la sociedad se alteran con estos lineamientos ocultos de minorías que se han propuesto que las personas honestas nos sintamos en desventaja, que sintamos que somos menos, o que nuestros esfuerzos son ingenuos.

El maestro, por tanto, tiene como tarea fundamental, el de pastorear a sus ovejas y no dejar que ninguna abandone el redil.

Este maestro pastor, que en tiempos modernos ha dejado de ser tal, dejó de serlo en forma gradual con actitudes y normas nuevas que fueron degradando su autoridad en el aula. Reglas tan insensatas como el de prohibir sanciones a los educandos, y el hecho de que toda la educación básica y media superior adquiera total gratuidad, lejos de enriquecer a la población, está alimentando un rechazo por la ley y por el respeto a la dignidad de nuestros semejantes, al eliminarse las sanciones en la escuela.

Esa falsa gratuidad en la educación y el acceso universal a los servicios educativos, aunado a las limitantes para sancionar inhiben a la cultura de legalidad y de la apropiación de valores morales. Te proyecta a un estado de ánimo de insaciable queja, de menor cuidado por el bienestar de la sociedad en conjunto al desechar obligaciones. Lo que no cuesta no se valora.

En décadas pasadas, cuando costaban los libros de texto y útiles escolares, se cuidaban. Ahora que se entregan en forma gratuita, ni se cuida ni entregan tareas y grafitean sus cuadernos con un desprecio total por todo lo que se les entrega. Lo que no cuesta no se valora. Luego viene la parte en donde al alumno se le pide evalúe al maestro. Si el maestro no cede ante sus caprichos o instintos lo amenaza o manipula con evaluarlo con una falsa precariedad. Alumnos que advierten a sus maestros que de no cumplir con sus peticiones los difamarán. La república nunca se enterará de estas situaciones particulares, y conviniendo que la Nación tiene otras prioridades,no tendría porque ocuparse en ello, pero es su tarea, como lo fue en la antigua Grecia, el estar consciente de éstas y muchas otras incidencias cotidianas y de debatir leyes que puedan procurar la medicina necesaria, un equilibrio y estabilidad a la nación. Sin embargo, eligieron hacer uso del sometimiento con la eliminación de derechos laborales y del sindicato, así como de aplicar evaluaciones y además criminalizarnos por la violencia intrafamiliar originada en la excesiva exposicion de contenidos violentos en los medios de comunicación, que se refleja en las aulas mediante el bullying, a nosotros, que representamos la única oportunidad para civilizar a las masas, a quitarles un poco del azar idiota, la pereza y la obscenidad de sus ocupaciones y gustos.

El maestro como presentador de la civilidad

Las opiniones de los seres humanos son muchas y muy variadas, en muchas ocasiones contradictorias, los juicios también. Admirables misterios se presentan ante nuestros ojos que los engullen sin digerir. Los que nos dedicamos a educar tenemos que mostrar la forma en que hemos de aproximarnos a la experiencia, a los objetos enigmáticos, a las argucias legales y a sabernos informar para poder opinar.

Enseñamos que es mejor conservar la armonía que imponer una razón, por más razón que se tenga, y que no es bueno agredir a quien no nos hace daño, mucho menos al que por naturaleza es violento o tiene el imperio del uso de la fuerza. La tarea de enseñar pasa también por preservar a los más sobresalientes de la soberbia que da el conocimiento.

El no hacerlo, los conducirá a formarse como seres humanos que siempre estarán poniendo a prueba a sus superiores o exhibiendo su poca sabiduría. No es posible vivir de puerta en puerta examinando a los que están en un puesto eminente sin acarrearnos enemistad, ni siquiera en los casos en que nos estemos viendo obligados a defendernos de ellos al percibir su afán de hacernos ver inferiores. Muchos creadores y personas que detentan el poder y la autoridad son guiados en sus decretos, no por su saber, sino por cierto movimiento natural, por un entusiasmo parecido al de los adivinadores y los profetas, que también suelen hacer cosas sin tener noción de lo que piensan o hacen.

La naturaleza nos ha dotado de suficiente inteligencia para lograr una vía alternativa a ceder ante la injusticia, tenemos que enseñar a nuestros educandos a tratar a estas personas que hacen uso de la prepotencia para imponer su razón y su sentir, y no es la lambisconería la solución, tal como muchos hemos visto en la experiencia docente, en la que, sin caer en complicidades o concesiones bochornosas, se ha logrado poner en la mesa toda la fuerza de los argumentos para deformar un poco, acciones y designios excretados del capricho gregario y hormonal.

El que se dedique a mostrar la luz al final de la caverna ha de enseñar a juzgar el árbol por sus frutos, a buscar siempre en los últimos actos de una persona la explicación a toda una vida que le antecede y a evitar el pecado de ejemplificar ideas con objetos humildes o vulgares, de no usar un lenguaje técnico por no parecer letrado, porque la belleza y el buen gusto se descubre hasta el día en que adquirimos erudición en las escalas contemplativas, esas que nadie practica hoy en día por estar pegados a la vulgaridad, al licor y a las pachangas que terminan en disolución.

Practicar las buenas costumbres no debiera convertirnos en místicos del bien o en mártires mudos, podemos divertirnos en las fiestas con las altas miras con las que los aristócratas gozaban de las artes en tertulias y quedadas nocturnas. La triste realidad radica en que aun los maestros, o algunos que se dicen maestros se exhiben en las redes sociales vomitando, haciendo ridículos jamás imaginados o admitiendo con voces altisonantes que les agrada actuar o gesticular profanidades.

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