Primera Parte. La fuerza civilizadora de la escuela

La fuerza civilizadora de la escuela
¿Qué noble empleo hemos dado a nuestra inteligencia, a nuestra riqueza, a nuestro poder? ¿Qué sublimes ejemplos hemos dado a los que intentamos corregir?
Concepción Arenal

Civilización global

Primera Parte
Bueno es aquello y bueno es ésto, los maestros de la actualidad estamos vaciando en una sola tinaja toda clase de ideas, prejuicios y metodologías para trabajar, tal como lo hacían, según la mitología griega, las danaides, quienes vaciaban en una sola tinaja o tonel sin fondo, por toda la eternidad, toda clase de aguas. Quien lea este artículo refutará esta idea invocando una “pluralidad” malentendida. El principio que rige a un maestro que guste de reconocerse como apóstol de la civilidad, marginándose y apartándose de la ley de la selva, no estará en imitar o en desechar, sino en adquirir, pero hacerlo con discernimiento.

En nuestra senda docente siempre habremos de estar atentos a toda aquella acción que nos alimente, que nos eleve y expanda nuestra conciencia y que nos remita a la generación de éxitos. Esto no se logra entregándose al vino o al juego, a la francachela o a la exploración de variantes que generen inestabilidad. Toda adquisición en nuestro camino ha de tener por objetivo el apropiarnos de riquezas intelectuales y espirituales, así como de argumentos que dén fortaleza a los educandos, que los promueva.

En general, y sin excepciones, los principios que sustentan a la civilidad o a la ley del más fuerte son de tiempos ancestrales. Los malos hábitos, secundados por una voluntad débil llena de culpas vienen a ser el combustible que da fuerza a la ley de la selva. La muerte de Abel debilitó la voluntad de Caín, la zarina que cede ante la lujuria de Rasputín o, más en la actualidad, dejarse llevar por estereotipos y la ambición desmedida de poder y posición, son ejemplos vivos de acciones que debilitan el alma y te someten o aprisionan con las cadenas de la ley del más fuerte.

La fuerza civilizadora de la escuela podría asemejarse a la llegada del ganado vacuno proveniente de Europa al continente americano, al principio, los indígenas veían a las vacas como venados más gordos, y de esa forma las representaban en sus pinturas. Ya con el tiempo, las vacas llegan a ser lo que son: vacas.

Es sustituir una cultura, una manera de hacer las cosas por otra, con características diferentes observables a simple vista o, tal vez, de un largo escudriñar para poderlas percibir. También es apegarse a la normatividad vigente, apartando el capricho de los usos y costumbres.

La fuerza civilizadora avasalla a la ley de la selva, o al menos, está convocada a cumplir con ese propósito. No porque la civilidad o modernidad sea la única opción. Hay lugares en el planeta en donde el imperio de la ley nunca ha hecho aparición por resistencias locales. El imperio de la ley es la suma de todos los contenidos que dan paz y armonía para lograr la convivencia entre pares, entre semejantes, entre connacionales y entre todas las naciones.

Muchas de esas comunidades se aprecia que viven en una “comodidad” o normalidad muy difícil de explicar, ya que no es posible entender que la conciencia y la razón humana negocie o claudique ante situaciones como, por ejemplo, esa comunidad en África en donde se esclaviza a jovencitas para fines sexuales con el pretexto de convertirlas a una religión. No es posible que, siendo que todos los seres humanos tenemos una conciencia que nos hace discernir lo que es el dolor humano, no haya una voz en esa comunidad que se levante para contradecir a estos líderes musulmanes que hieren a un grupo de jovencitas con toda impunidad y complacencia del resto del grupo o tribu. Se aprovechan de ellas en forma permanente porque no se ha logrado abarcar toda la geografía universal para imponer los códigos civiles y penales que gobiernan en la civilización. Sabedores de ello, estos chacales, hacen de las suyas por lo complicado que es llegar a esas coordenadas en la selva nigeriana.

En un gesto de alarde de cómo usar el tacto en forma muy diestra, algunos docentes somos muy hábiles, en muchas jornadas pedagógicas durante un ciclo lectivo, porque nos gusta vestir pulgas y hacer un cortejo de novios con ellas, cuando minimizamos la importancia de la ortografía, de la limpieza en el salón, del decoro del uniforme de los alumnos, e incluso, en el vocabulario que usamos frente a ellos.

Cuando nos hacemos observaciones mutuamente entre pares, o cuando un directivo nos hace una observación bien hecha de la forma en que estamos claudicando ante los caprichos de los alumnos, o de actitudes negativas propias, solo acertamos en decir: ¡Se me hizo fácil, todo mundo lo hace, o fue un lapsus! Reducimos o diluimos los contenidos, minimizamos los errores caligráficos o negociamos con la puntualidad y otras virtudes que debemos inculcar. Se vuelve parte de nuestro quehacer toda la vulgaridad pero cuando nos reclaman afirmamos que esa es la forma en que mejor nos entendemos con los alumnos o padres de familia o que es la nueva forma de hacer las cosas. Se vuelve parte de la normalidad la belleza de la pulga, tanto así, que hasta las vestimos de novios.

Vacío intelectual

Como su nombre lo dice, el vacío implica una oposición al conocimiento. Por el contrario, para decir que se pone por encima lo cientificista, lo técnico, siempre se ha de oponerse por completo a la opinión. La opinión piensa mal, de hecho, no piensa, solo traduce necesidades, caprichos y tendencias en conocimientos.

Al definir a los objetos solo por su utilidad, se prohíbe conocerlos. Nada puede fundarse sobre opiniones, ante todo es necesario destruir tus opiniones mal informadas. Es el primer obstáculo a superar. El conocimiento de la realidad nunca es inmediato y total, siempre existen obstáculos a vencer como la rapidez con la que ocurren los fenómenos, que los sentidos nos engañen o el entorpecimiento que produce el no llevar anotaciones de todo lo que sucede. Como dice Bachelard: “Frente a lo real, lo que cree saberse claramente ofusca lo que debiera saberse. El verdadero conocimiento viene a darse después de una erudición, después de una elevación del sujeto cognoscente en todas las disciplinas de la ciencia, apoyándose en sus métodos y coronando a la razón antes que a la opinión.

Cuando yo me repito a mí mismo, que soy graduado de tal o cual universidad, lo que estoy diciendo es que dejé de ser un sujeto cognoscente porque quien quiera conocer la verdad ha de estar en permanente formación y ejercitación de los sentidos para evitar una sentenciada atrofia intelectual que le acontece al sujeto que se pasma y se queda inmóvil. Lo mismo pasa con los músculos de nuestra fisonomía.

Es entonces, que regreso a la ley de la selva, cuando se detiene la actualización, te dejas seducir por la fuerza de la ley de la selva, moviéndote con la misma ingenuidad y negligencia, y con la misma violencia y mala entraña de los que están fuera de la ley.

Desorden espontáneo
Ejemplos de ingenuidad y caos que se vive en el mundo real, ahí donde la escuela no tuvo acceso, ahí donde la escuela fracasó, donde la academia no fue lo suficientemente cientificista, en ese desorden espontáneo y desinformado existen muchos acontecimientos y elecciones aleatorias que constituyen el devenir y la evolución de la humanidad. Como aquellos padres de familia que no aciertan en dar los mínimos cuidados a sus hijos pequeños al eximirlos del cinturón de seguridad al conducir su auto, o que dejan a sus hijos adolescentes al cuidado de niños pequeños por horas o días mientras salen a trabajar.

Padres que creen que destruyendo o violentando a sus hijos es como se les ha de corregir, o que nosotros como maestros nos endeudemos o derrochemos sueldos enteros en casinos y bingos. Por citar otro ejemplo, y yéndome al extremo de observar los dislates de los poderosos, esos empresarios que están tan interesados en enderezar el naufragio del sistema educativo, están gobernados por el imperio de la irracionalidad, por la ley de la selva en donde gobierna el más fuerte. No tienen ninguna autoridad moral para hacer señalamientos ya que en distintas ocasiones se han aliado con el crimen organizado y, por lo mismo, cada día que pasa aventajan en poder económico y popularidad por el desmedido uso de recursos a su disposición.

Han decretado que las fuerzas civilizadoras de una sociedad, se someterán a sus caprichos monetarios y al musculo de sus opiniones que llegan sin obstáculo a cada hogar de la nación, porque están asociados con los medios de comunicación y sus intelectuales.
Las pasiones e instintos típicos de la irracionalidad alejan al individuo de la producción, la creatividad, y toda propuesta que provenga de la irracionalidad así sea con buenas intenciones como las actuales del grupo Mexicanos Primero vienen a ser mezquindades o pulgas vestidas para un cortejo de novios.

La razón para ello es tan obvia como lo es el hecho de que estas supuestas “organizaciones civiles”, son dueños de los medios de comunicación que han alejado al individuo de la racionalidad por décadas. Estas personas, no representan más interés que el de la rentabilidad de sus empresas y la ganancia fácil mediante el tráfico de influencias que han ejercido ganando contratos de forma directa, por décadas,en la Comisión Nacional del Texto Gratuito, y llevando a la indigencia a toda una nación al robarles toda oportunidad de empleo por sus desatinos empresariales.

Podemos distinguir la calidad de las obras de estos sujetos poderosos por las características de sus diseños y cabildeos. Los productos de calidad que solo se pueden generar por los individuos en la racionalidad tienen como característica principal el haber sido realizado o fabricado con una tecnología específica del poder, al alcance de todos, que se llama “disciplina”. Carece de ella, y de una autovigilancia, porque quien señala que hay muchos abusos en el pago a comisionados también ha de exponer, ante la opinión pública, todos los escándalos financieros en los que se ha visto envuelto en años pasados, desangrando al erario público.

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Un pensamiento en “Primera Parte. La fuerza civilizadora de la escuela

  1. Grande tarea que tenemos todos…no solo los maestros…Si la política del Estado Méxicano fuera realmente E-DU-CAR otra sería la realidad de nuestro país. Se quejan de los niveles de delincuencia pero que tal los niveles de la delincuencia política? …de moda “Las Reformas” y la reforma de LA HONESTIDAD??? Hagan esta EMPEZANDO POR USTEDES MISMOS LOS POLITICOS y entonces si cambiarían a este país. La honestidad y la EDUCACION no son modas son estilos de vida. Los niños y los jóvenes son el tesoro de México y de cualquier sociedad sin embargo a diario este sistema en México va minando la frescura, la creatividad, el desarrollo de nuestros niños y jóvenes. Rodeados de un ambiente donde impera la dehonestidad, la mentira, la impunidad y la mediocridad donde terminan siendo así.

    Muy buen artículo donde claramente se nos dice que todos tenemos responsabilidad en el problema y en la solución. Solamente pondría énfasis en que los primeros responsables han sido y son los señores del Estado Méxicano y los potentados de México quienes tienen las riendas de este país pero que en los hechos han demostrado que lo que verdaderamente les interesa son sus grandes intereses económicos que les importa un cacahuate la EDUCACION…si les importara desde cuando hubieran hecho MUCHO PERO MUCHO MAS POR EDUCAR A ESTE GRAN PUEBLO ..pero LUCRAN CON LA IGNORANCIA…poderosos económicamente pero miserables del alma y tan pobres de espíritu. Solo los hombres de bien pueden ser libres y plenos. El Estado Mexciano tiene la ABSOLUTA OBLIGACION DE TRATAR POR TODOS LOS MEDIOS DE EDUCAR SOBRE TODO EN LAS ESCUELAS pero otras han sido sus prioridades.

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