Obstáculos en la formación de los educandos

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Cuando en una familia se paga el precio mínimo necesario de una atención requerida por los hijos, el remanente lo paga la sociedad; esa que, como entidad represora de los actos de los hombres impone el dominio de la ley a la de los instintos. Esa escasa atención predispone al sujeto a un estado de debilidad frente a sujetos fuertes en alma y voluntad.

Es el secreto del éxito de las personas: Los cuidados y afecto hogareño conduce a los individuos a ser operativos y de utilidad. Los triunfos de un individuo se convierten en la corona de sus padres porque quienes propician la movilidad del sujeto mientras lo alimentan con valores y buenas impresiones de la vida, han de cosechar también los reconocimientos y preseas en las batallas.

La debilidad de los individuos se explica en función de una degradación de factores racionalistas y la exacerbación de agregados subjetivos y psicológicos como la búsqueda del placer, de posición social, de provecho propio o de poder. Los débiles para librarse de las relaciones de fuerza que le son desfavorables, interpretan la fortaleza de sus adversarios como maldad.

El hombre se va agotando a medida que va encontrando seres superiores en fuerza interior, es en esos primeros años de agitaciones, tras el enfrentamiento con todos los objetos tan diversos que ve ante sí, que el sensorio, fresco y joven, va menguando con el paso de los años, tampoco se da tiempo al reposo necesario por tanta excitación, tantas cosas que se desean siendo joven, y tantas distracciones.

Los conocimientos vienen a ser muy poca cosa para la primera edad, antes tienen mucha mayor trascendencia enfrentarse a otros, molestar a las niñas o niños débiles, poner trampas físicas o intelectuales a los mayores, a los maestros, e intentar salirse con la suya retando a la autoridad mediante actos de repudio. Toda esta naturaleza histriónica negativa de la conducta humana produce debilidad. El individuo, ya contrito, aun después de ejercicios físicos o mentales para deshacerse de la culpa, nunca logra superioridad en la fuerza interior. Por más que asista a pláticas con psicólogos o reciba consejos, el recuerdo de todas sus actuaciones negativas no le permiten desarrollar esa fuerza interior, o todo talento que la naturaleza le haya conferido.

Es entonces que en los primeros años del individuo la oportunidad es histórica para desarrollar acciones positivas que le infundan una fuerza interior. El educando que ha incurrido en acciones negativas ya no le queda nada más que su debilidad, lo cual acarrea su decadencia e inevitable desaparición. Es importante que un padre de familia entienda los conceptos de culpabilidad y que entienda el sentido de la sublimación del individuo desde una temprana edad, mediante la conducción de su voluntad a metas utilitarias, tomando como base la fuerza interior incipiente o la volición sexual inherente con que nace el individuo.

Es de notable importancia reconocer que esos instintos sexuales de los que habla Freud, son reales y están en todo momento presentes con medida gregaria u hormonal, los cuales imponen al individuo una agenda de metas sexuales, que de no ser transmutadas a metas no sexuales (artes y ciencia) lo atraparan a una vorágine de pasiones que lo hundirán en una miseria de instintos y vicios satisfechos acompañados por ese sentimiento de culpa. Cualquiera que se vea sometido a sus pasiones es fácil de ser conducido a vicios, a conductas reprobables y en el peor de los casos, a conductas antisociales que llevan al individuo a enfrentar los castigos que impone la ley.

Este retorno a uno mismo, a reconocer nuestra naturaleza animal que es la base de nuestro ser, es por consiguiente procurar nuestro bienestar. Es muy útil para el individuo reconocer desde chicos, que cada quien vive principal y efectivamente en su propio pellejo, y no en la opinión de los demás, ni tampoco podemos formar nuestros criterios en base a los criterios de otros. Esta situación asume una importancia particular en la sociedad de masas cuando cada miembro de una muchedumbre tiende a identificarse con los líderes que ejercen sobre él una influencia hipnotizadora. (como por ejemplo las celebridades).

La formación del sujeto no es solamente un alejamiento del individuo y una identificación con el grupo y con las categorías de la acción racional; esa formación tiene que ver con un deseo de sí mismo y al mismo tiempo con un deseo del otro. Debemos desconfiar de la vida interior en tanto que esta vida interior puede estar alienada a factores psicológicos externos, colmada de identificaciones alienantes y de modelos sociales inculcados, lo que nos obliga a todos a buscar el yo lejos de ataduras libidinales, o de controles sociales.

Pensamiento revisionista como alternativa al autoritarismo

Se trata de un pensamiento terapéutico que permite adaptar al individuo a la sociedad. Es la clase de pensamiento que debe desarrollar todo padre de familia, todo docente que se precie de serlo. Sin imposiciones, confrontar las conductas de sus hijos o de sus pupilos con un deber ser. El principal factor determinante del estado de un hogar, de un aula, de una escuela es de naturaleza psíquica, su acción está limitada por las condiciones físicas de la existencia humana, ya que son seres humanos, con alto contenido psicológico acumulado por años quienes moldean al grupo entero en base a sus procesos biológicos.

Entonces el buen ambiente áulico depende enormemente de la suma de las voluntades biológicas y psicológicas de sus integrantes, incluyendo la del profesor. La suma de los progresos en aprendizajes y en cambios actitudinales se manifiesta entonces con la multiplicación de relaciones, de aumento en el bienestar material de sus miembros (tener diario para comer en receso, atención en casa, agua para beber y otros insumos que den sensación de bienestar). Pero también en la evolución de conductas racionales y éstas podemos dividirlas en dos: Una expansión en la vida moral y de un clima intelectual.

El orden espontaneo

El orden espontaneo del individuo puede estar marcado o no por un orden social que descanse en el triunfo de la razón y en la subordinación del deseo a la regla, o en forma negativa en el orden inverso. Un orden espontaneo que este regido por la subordinación a los instintos de los individuos lo aleja, a él y a su entorno, de la felicidad, y más aumentan las frustraciones y la insatisfacción. Toda sociedad que reduzca su orden espontaneo a la satisfacción de instintos y caprichos adquiere efectos angustiosos pero no existe una institución capaz de orientar en valores sin caer en adoctrinamientos.

El temor a caer en el adoctrinamiento explica la resistencia de muchos actores a asumir responsabilidades en el campo de la formación valoral.

Ésta consiste en propiciar, en un proceso que respete el desarrollo evolutivo del niño, una autodefinición de principios valóricos propios que se encuentre sustentado en el descubrimiento de lo que es correcto, que vendrían a ser valores pertinentes con la cultura vigente y electos propuestos por una sociedad, pero también en la oportunidad de su crítica a partir de la fundamentación de sus propias soluciones a situaciones morales.

Esta propuesta puede plantear una respuesta a la primera dificultad de la escuela, pero sin duda la más importante para formar en valores. Junto con la necesidad de vigilancia permanente que evite el riesgo de caer en la salida fácil, la moralizante, la formación valoral, parece exigir el desarrollo de un proyecto complejo, de múltiples procesos paralelos -de investigación, de formación docente, desarrollo experimental, desarrollo curricular y de materiales, evaluación- a fin de poder enfrentarla de manera adecuada.

De todo esto deduzco que los primeros años del infante deben contener “poesía”. Excluir todo aquel contenido o situación que no muestre al infante una vida nueva, fresca, con impresiones poco enmohecidas, ocupar todo con un aire infantil, de silencios en temas trágicos como la muerte. Este efecto inevitablemente ira disminuyendo año con año, y eso es lo que determina la diferencia tan considerable de impresión que sobre nosotros producen los objetos en la juventud o en la edad madura.

Las experiencias y los conocimientos adquiridos durante la infancia y la adolescencia llegan a ser después los tipos constantes y las rubricas de todas las experiencias y conocimientos ulteriores, por decirlo así, las categorías bajo las cuales clasificamos, a veces sin darnos cuenta, todo lo que encontramos más tarde. Debemos mantener a los niños y adolescentes más ocupados en conocer que en desear o querer. Eso es lo que en la época moderna más hacemos, los hacemos desear. Los padres se divorcian, luego se consiguen otra pareja y la meten a su casa exponiendo, muchas de las veces, sus actos íntimos a sus hijos, que no son hijos de su pareja.

Exponen a sus hijos a contenidos para adultos en una telenovela o, peor aún, en películas eróticas que dejan al alcance de sus hijos. No supervisan sus tiempos en la red, como tampoco cuando asisten a diversiones con sus amigos, ya sea, en fiestas o hasta en simples actos o festividades que no son en su totalidad supervisados por el personal docente de una escuela.

Restablecimiento de un orden espontaneo sano

Consiste en el retorno al arte y a lo uno, es el atraer a quienes se proponen salvar su individualidad para, de esta forma, restablecer una identidad colectiva. Conlleva el riesgo de nacionalismos y consumismos, a restablecer culturas que definen a la mujer para someterla al hombre, a las minorías para exterminarlas, o a que los vulgares sometan a las mentes débiles a sus estructuras lingüísticas o de escaso contenido valoral.

El orden espontaneo que requerimos en la casa, en la escuela, es uno donde busquemos más escuchar que hablar, aprender que enseñar, analizar los actos propios que los de los demás, más ahorrar que gastar, más trabajo que diversión, más las necesidades de los hijos que de los padres, más el silencio que el ruido, mas atender a los de casa que a las amistades y más la constancia y la organización que la ocurrencia.

Existen muchas consecuencias económicas en no ocuparnos en un mejor orden espontaneo, consecuencias que son más evidentes cuando fallamos en la solución de nuestras necesidades. Es muy fácil soñar y planear, podemos enseñar a nuestros hijos o a nuestros alumnos a planear. Sin embargo, los talentos reales, los recursos a nuestro alcance invariablemente imponen límites a nuestros horizontes.

“Prolongar la vida humana se arraiga en la conciencia cuando hacemos un buen uso de la libertad preservando al cuerpo de una caída que impone el mecanicismo de sus propios instintos y defectos”.

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Un pensamiento en “Obstáculos en la formación de los educandos

  1. Es una refrexión muy profunda que nos invita a que nos demos cuenta de la importancia invaluable e irrepetible cuando a un niño se le dan las herramientas para su desarrollo y se convierta en un ser seguro de si mismo y en un hombre libre y de bien. Enseñarlos a que ellos son responsables de su vida, no los demás. Nos pide que enseñemos con el ejemplo que seamos congruentes. De como en lugar de hablar y hablar debemos simplemente ponerlos a hacer cosas con constacia y orden que los involucre y les permita crecer, sentirse bien. Es una responsabilidad muy grande que desafortunadamente la mayoría de los padres no nos damos cuenta y hacemos muy poco o nada y el resultado será ayudar a crear otro ser débil y no pleno. Sin embargo si verdaderamente queremos un cambio que es urgente, si se puede lograr como lo dice el artículo con constancia, organización y pasión por el bien del más grande tesoro de cualquier pueblo…sus niños y jóvenes.

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