Calaveras de un humilde escritor en Octubre 2013

De tu preñez fecunda inventaste contratos y maquinaciones que no estuvieron sujetas a mis admiraciones.
calaveras
No me basta ver una luciente lluvia, sólo con ver desangrarse mis arterias, limpiando el piso de los dos mundos que piso, inmundo parto e inmundo sigo.

Acusado de soberbia que inició como ambición difusa, mis entuertos antes eran juegos en mis huertos brillantes de endurecidas frutas.

Si al abrir la puerta mi alma se muestra la parca se asusta, porque oros racionales fulguran mientras las bisagras chillan por falta de aceite.

Razón porque en mi destino la vida se apagó, sin duda celosa estaban tantas luces al ver mi luz que les pareció injuriosa.

Renaceré a mejor vida, bajo la bendición de quien todo lo cuida, de quien todos los fueros proceden, dueño del tiempo, dueño de los manjares, dueño de las voluntades y voluptuosidades.

Voz de reconocible ingenio infundió en mi aliento palabras, tal como reservara leyes a los astros y a tanto asunto que no caduca. Tantos juntos y juntos se anudan, se desatan y se atan pero nunca se ocultan.

Mi voz en cada niño sobresaliente renace, en el desierto mi alma sola vive, debiendo mi fortuna a tu fortuna sol mío, mío que solo quedarás con tus reflejos, aquellos reflejos que brillaron en mis pupilas.

Volante laudo de documentos muy docto , entre doctos torbellinos se vean las almas de quienes aun no mueren, de entre hierbas surjas, entre arbustos te acurruques con tu novia, no necesitas preocuparte de nada cuando hagas eso, el aire se vierta entre tus sienes al abrazarla, que los colores de sus labios no te hagan divagar, que sus colores de ojos no te convenzan de divulgar tu verdad como Sansón lo compartiera con Dalilah.

Voz de cuyos laboriosos laberintos ninguna métrica mide la milésima parte de tu ingenuidad, te transplantes a una cultura en que el liceo de musas se apegue a tu sensualidad.

Dilo pletórico, dilo con pulso acelerado, dilo candenciosamente muerte que llegas sin avisar, no llegues con pasos agazapados, pero si quieres llegar así: tu llega, llega avisando, llega cuando quieras porque aun así nada me separará de esa mano que me dio el aliento que me queda, que me dio sinsabores y fortunas, que me sorprendió un dia en un avión a gran altura y consigue que desde ese día dormir no pueda.

La parca dice: Desvínculate de los ladinos, de los libros de bronce, desvínculate de con los que felices disfrutan, desvínculate de esas arpías que se dijeron tus amigas y te clavaron la puñalada con una sonrisa. Desvínculate de esa contenta furia que siempre viste en velorios, de siempre acompañar féretros, desvínculate de oir famas y reputaciones romperse entre chismorreos de funerarias.

Desvínculate de ligeras plumas, de ligeros falsos testimonios, de ligeros susurros que matan, de radiodifusoras del diablo, desvínculate de escuchar voces, del internet, de la televisión.

Nada te llena, te llevo a tu casa. Y yo le digo al que da la orden:

¿ Por qué no lo hiciste el día que me dijiste que me amabas? Me hubieras ahorrado tanta aflicción, tanta tentación, tanto ofenderte en vano, si de todas formas me has perdonado. Qué afán de dejarme aquí entre la basura humana, ahora que me has llevado
calaveras

¿para qué quiero regresar?….

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