Gritos y lamentos desesperados

(Con textos de Don Alfonso Reyes)
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Un día un varón meditaba sobre los depósitos de valor humano que había en su ser, ingredientes de su estabilidad emocional. Al igual que Don Alfonso Reyes inició una conversación con el mundo sin caer en la tentación de subordinar la verdad a ningún orden de interés en especial, reconociendo sus virtudes y defectos que por su pertenencia a la raza humana. Quiso dejar de ser un hombre vegetativo para ser un hombre pensante, activo, productivo, expectante, contemplativo, fecundo. Quiso dejar el ciclo de dormir, soñar, despertar y actuar para después repetirlo una y otra vez.

En eso estaba cuando de pronto comenzó a escuchar gritos mayúsculos en sus oídos que lo hicieron alucinar. Escuchó los gritos de niños huérfanos que sufren golpes y maltratos en casas hogar. Lamentos de mujeres embarazadas que fueron abandonadas por sus parejas al saber de su estado. Sensación desesperante de ser extraído del vientre de la madre en un aborto. Jovenes dando gritos de impotencia al ser destazados después de haber sido obligados a cometer torturas y decapitaciones. Sollozos de mujeres desempleadas y pasa por su cabeza abandonar a sus hijos. Llanto de niñas que son violadas por sus padrastros y tienen temor de acusarlos.

Dolor inagotable de una madre ante el robo de su infante. Sufrimiento insoportable por la muerte de un hijo en la guardería de Hermosillo. Dolor inaudito en las salas de pediatría de hospitales donde niños están en terapia intensiva padeciendo males terminales. Desconsuelo ascendente de un niño que vive en la calle.

Nada de lo que escuchó era susceptible de ser ordenado o remediado pensó. Nada de ello estaba en sus manos solucionar agregó. Pero de una cosa sí estuvo seguro: Si toda la humanidad ocupara su tiempo libre observando en su entorno para buscar a quien ayudar, este mundo sería diferente. Muchos sucesos tristes, tal vez, no todos, podrían tener fin. Nuestra perdición como humanidad ocurre en cada acto criminal.

Nuestro mundo no es más triste, malo o perverso por un café derramado accidentalmente en la camisa del prójimo o en el desamor que separa a una pareja. La mitad del mundo que ríe no tiene derecho a reir si la otra mitad está envuelta en lágrimas, dolor y microgritos de desesperación. No es pequeño mundo el mundo que habitamos tan solo por ser señores de nuestro ser, tener dominio de nosotros mismos y consentirnos en nuestras aficiones.

Tenemos que enseñorearnos del mundo ayudando a cambiar las vidas de los demás, sobre todo si se trata de darles una alegría o enjugar lágrimas ajenas. La vida no es el juego de Juan pirulero que cada quien atienda su juego. No podemos darnos el gusto de contemplar el cielo mientras otros están siendo amarrados a un vehículo aspirando el polvo del suelo y morir por los traumatismos del arrastre. El mundo es la suma de todos los órdenes de cosas existentes o posibles: el bien y el mal, la belleza y la fealdad, la pena y el gozo.

Ningún acto criminal se desprende de la nada, ningún acto delictivo apareció por casualidad o accidente. ¿ Acaso no muchos de ellos no pasaron por algún año en una escuela de instrucción elemental, por la bendición de un cura en el bautizo o por las bondades del pecho de una madre?. ¿En qué momento se desviaron? Alguien tuvo que haber sido negligente con ellos. Cuando vemos situaciones conflictivas a nuestro alrededor o nos enteramos de situaciones dolorosas es común pensar que son situaciones inevitables o fuera de nuestro raciocinio: Es imposible estar en todos lados, no somos dioses y tampoco nuestros ruegos y oraciones sirven de algo, llegamos a concluir.

Estamos siendo solo espectadores de situaciones que podríamos de alguna forma cambiar o impactar. El mundo debe dejar de ser un escenario ante el cual mostremos pasividad, dijo Protágoras que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Es entonces que afirmamos que si existe explosión de delitos en la humanidad resultamos ser todos unos criminales, por inacción o por complacencia.

Es el interés, el padre de la industria y la curiosidad, madre de la filosofía. Quien se interese por sus semejantes lo hará por ser muy proactivo, productivo, consciente, diligente, expectante. Quien sea que desarrolle su curiosidad por pensar qué acciones tomar o qué libros aprender, leyes o iniciativas proponer para ayudar a los demás el tal es quien desarrolla una curiosidad activa y provechosa. Si intentamos hacer algo por los demás no caigamos en el chismorreo pretencioso y morboso. Ayudemos a nuestro entorno y después… callemos para siempre nuestras buenas acciones.

¿Por dónde empezar?

Si algun asunto privado llega a ser de nuestro conocimiento en donde se sospeche que ocurre dolor y desesperación, donde hay abuso, explotacion o se hace sufrir a semejantes puede ser materia de iniciativa propia involucrarnos en un estudio mas profundo y de averiguación aunque nos llamen entrometidos, que no nos tome por sorpresa como sucedio con Crates el Tebano, quien por tratar de ayudar y aconsejar a otros lo llegaron a llamar “violador de cerrojos”.

Es política actual de hospitales públicos pasar al departamento de psicología a aquellos hombres o mujeres que muestren agresividad en su trato con los demás, con sus hijos o con el personal médico. Esa es una buena política pública. Como maestros podemos hacer mucho en nuestros colegios cuando diagnosticamos situaciones anómalas en las familias. ¡No nos callemos situaciones irregulares! Una derrota que estimula a no bajar la guardia se produce cuando otros nos desaniman o impiden seguir ayudando a los que viven en la desgracia.

La costumbre es una segunda naturaleza y muchas situaciones negativas, crímenes, o delitos se están convirtiendo en una costumbre diaria de nuestro acontecer en nuestra comunidad, en nuestro país. La naturaleza humana de bondad, de decoro, de respeto y de amor por los demás debe ser rescatada como una primer naturaleza. La segunda naturaleza nos esclaviza a todos en tanto que siga desatada ocurriendo por doquier sin control y con la connivencia de las autoridades. Por mi parte ya deje de ser un “Robinson metafísico” y he decidido hacer algo por los que estén a mi alcance.

¿Y tú?…

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Octava y última parte de las Reflexiones pedagógicas de Sor Juana Inés de la Cruz contenidas en su carta a Sor Filotea

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Las costumbres
Siempre dispuesta en su espíritu y en su carne, la vida de Sor Juana tuvo una inclinación por el saber, no por un saber concreto, no solo mediante la abstracción, también en la observación de las costumbres antiguas y de su época. Le atañen enormemente las costumbres religiosas, tradiciones milenarias como el lavatorio de los pies y reflexiona sobre su origen que es ciencia misma israelita.

Siempre yendo fuera de sí misma a todo aquello cuanto pudiera observarse, entenderse o aprenderse. Se hizo en ella su principal costumbre conocer el conocimiento, pero las costumbres también. Grandísimo amor tuvo por la verdad, por las letras divinas o humanas, pero también las costumbres de adoración al Rey de reyes, ya sea estudiando el origen de la liberación de los esclavos o las costumbres del matrimonio. Y se hace una pregunta que al mismo tiempo nos la deja a las generaciones mexicanas porvenir: ¿No se fundan las costumbres en costumbres anteriores?

Con ello refería que era de vital importancia tomar en cuenta las anteriores costumbres, reflexionando sobre ellas para fundar unas nuevas. Con este razonamiento, proclama como anatema toda aquella persona que se diga a sí misma, o diga a los demás: Esos eran otros tiempos, olvidémonos de esas costumbres”. Concluye que la costumbre de las arras en el matrimonio proviene de aquella matrona que untaba manteca en las puertas de la casa de unos recién casados. Que la búsqueda de un mayor entendimiento y más profunda abstracción como existe en la redacción de poesía y la oratoria conviene tenga las mismas dificultades gramaticales sobresalientes de Homero y Virgilio y quien se atreva a escribir poesía primero se confiera a sí mismo la belleza y complejidad de la poesía de las sagradas escrituras.

Justifica el debate que anime a cambiar las costumbres por unas que den más libertad a la mujer a participar en el conocimiento, pero sin olvidar los peligros que conlleva la prohibición a la mujer: que es solo trasladar el mismo peligro que contiene la novatez individual al tomar responsabilidades de enseñar o disertar en el púlpito sin la debida experiencia y sapiencia.

Es en este punto en donde Sor Juana establece su contrariedad ante lo que se consideró una falta grave o de desafío al magisterio de la Iglesia al contradecir los postulados en donde se le declara como “ necedad” que Sor Juana abstraiga con razonamientos humanos y filosóficos muchos postulados religiosos de los evangelios.

Era su costumbre, y de toda persona letrada de su época, referirse a cualquier escrito en este lenguaje filosófico, así como también le costó mucho trabajo poder redactar su “Carta a Sor Filotea” sin caer en la tentación del verso y la métrica. Sin embargo el Obispo Don Manuel Fernández de Santa Cruz (verdadera Sor Filotea de la Cruz) le conminó a Sor Juana que dejara la costumbre barroca y filosófica de su época, recordándole su carácter de religiosa, al menos en lo referente a los textos sagrados.

Le dice: “ No repruebo por esto la lección de estos autores, de los profanos; pero digo a Vuestra Merced lo que aconsejaba Gersón: Préstese Vuesa (sic) Merced; no se venda ni se deje robar de estos estudios; esclavas son las letras humanas, y suelen aprovechar a las divinas”. Le molesta tanto al Obispo que bajo un disfraz de religiosa aproveche los recursos de la Iglesia para escribir tantas ideas profanas que se lo reprueba con tal liberalidad: “¡Lástima es que ya que se humilla al suelo, no baje más abajo, considerando lo que pasa en el Infierno!”.

No obstante bajo el travestido carácter de su carta como Sor Filotea le conmina de diferente manera: “Estoy muy cierta y segura que si Vuesa Merced, con los discursos vivos de su entendimiento, formase y pintase una idea de las perfecciones divinas, esto desea a Vuesa Merced quien, desde que la besó, muchos años ha, la mano, vive enamorada de su alma, sin que se haya entibiado este amor por la distancia ni el tiempo, porque el amor espiritual no padece achaques de mudanzas, ni las reconoce el que es puro, si no es hacia el crecimiento: Su Majestad oiga mis súplicas, y haga a Vuesa Merced muy santa; y me la guarde en toda prosperidad.- Deste Convento de la Santísima Trinidad de la Puebla de los Ángeles, y noviembre 25 de 1690 besa la mano de Vuesa Merced, su afecta servidora, Filotea de la Cruz.”

Es así como me pareció muy enriquecedor añadir a ésta la última reflexión pedagógica sobre la Respuesta a la Carta a Sor Filotea,el pensamiento de Sor Filotea (Obispo de Puebla Don Manuel Fernández de la Cruz). Estimado lector, podemos concluir y entender a grandes rasgos las ideas principales de nuestra queridísima monja novohispana:

1.- Ella defiende y sin remedio su postura ante los escritos religiosos de las sagradas escrituras privilegiando las letras humanas, no las divinas, siendo las humanas derivadas de las divinas.

2.- Lo realmente sustantivo de aprender es a veces lo que nos damos solo para saber, y otras veces para ser, y otras veces para hacer, pero imperativo es saber por el hecho de saber.

3.- Justifica su libertad como mujer para abordar las letras y toda área del conocimiento.

4.- Se aprende más siendo lector y escritor que siendo maestro.

5.- No es grato contestar críticas particulares, solo es menester las generales.

6.- Lo que intentemos expresar digámoslo siempre de forma elaborada, no en forma reduccionista o superficial. Si fuera posible en verso con métrica, con la elegancia hebrea y con la medida grecolatina.

7.-Hay malos profesores y son aquellos que no se apegan a la verdad, pero nunca hay malos lectores o escritores. Por lo que quien quiera ser profesor sea el mejor lector y escritor.

8.-Atendamos la influencia de nuestro subconsciente pero no nos dejemos dominar por ella.

9.- Si no ves un posible beneficio o fruto a lo que vas a decir o escribir censúrate, y si te es posible retirar tu publicación hazlo a tiempo. La madre y hermana de Moisés no se arrepintieron de haberlo echado a las aguas del Río Nilo, ya que conscientes eran del bien que produciría con el tiempo disponer la canasta del niño cerca de donde se bañaba la hija del Faraón.

10.- Captura tus ideas en el momento en que surjan.

11.- No es atrevimiento redargüir a quienes nos acusan pero siempre es mejor tolerar que vencer.

12.- Es mejor vivir entre afrentas que vivir con adulaciones, la soberbia nos puede cegar.

13.-Las calumnias pueden ser ocasión de mortificación, pero es mejor te mortifiques a que tu mortifiques a otro. Es más necio quien pudiendo ser bueno y recibir una muerte en estado de gracia la recibe en estado de culpa por tanta afrenta y comisión de pecados.

14.- Dejemos que los que gustan del aplauso fácil y están llenos de soberbia tomen lo que no es suyo, puesto que son ladrones de honra, destruyen talentos ajenos, debaten y discuten creyendo tener la razón pero son carentes de todo conocimiento.
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15.- Llegará una edad en que tal vez podamos perder muchas de nuestras facultades. Que en ese momento por lo menos nos quede la buena voluntad. Que esta buena voluntad nos distinga de los demás y si nos quitan la presea por la pérdida de nuestras facultades, nos consuele que Dios no quitara de nosotros la corona eterna.

Es éste el final de mis reflexiones pedagógicas sobre esta Carta o Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. Qué bello momento pasé en el discurrir por las letras de nuestra barroca religiosa durante varios meses. No pudo ser mejor final que el que un maestro lea que si un día le llegaran a quitar su trabajo por no pasar una evaluación, por haber perdido mucha o toda su facultad de enseñar, de años de trabajo arduo y desgastante frente a grupo, sepa bien que Dios le tiene guardada su corona eterna, la cual ni los gobiernos ni los legisladores le podrán quitar.

Dios guarde a los maestros de buena voluntad con esta bendición final de Doña Sor Juana Inés de la Cruz. Juana Inés de Asbaje y Ramírez. (1651-1695)

Paráfrasis para un Resumen

PARÁFRASIS PARA UN RESUMEN
INTRODUCCIÓN
El resumen forma parte de lo que se puede conocer como un entramado o engranaje de muchos documentos nuevos tomados a partir de ideas originales. (Chaumier,1986) Se trata de establecer múltiples puntos de vista o visiones diferentes acerca de lo que son las operaciones cognitivas de revisar documentos diferentes que satisfagan las más estrictas necesidades informativas y comunicativas de los educandos, investigadores, académicos, jefes de operación de una empresa. Cuando la secretaria lleva un resumen de notas informativas o pruebas documentales, datos, graficas, y otros medios de representación lingüística lo que está haciendo es identificar asuntos importantes sobre contenidos pertinentes a la labor de su jefe. La capacidad de respuesta ante informaciones cada vez más importantes y sustantivas se va desarrollando en la medida en que desarrollamos nuestra capacidad para resumir o sintetizar información. Actualmente muchas empresas aun con toda la tecnología disponible no son capaces de resaltar la información más importante porque sus empleados no han logrado desarrollar la capacidad para resumir. Ya no digamos en el magisterio, quienes muchas de las veces solo seguimos haciendo copy paste de la información, sin antes haber extraído la parte medular de la información o sin sentir en nuestras emociones cada línea o párrafo al que somos expuestos.

El resumen, al igual que la ciencia documental, surge como respuesta a la explosión de la información que se produjo a finales del siglo XIX. Se trata de reducir a términos breves y precisos lo esencial en el contenido de un documento, cuyo propósito es facilitar al interesado la relevancia o no que tiene el documento original para su investigación. El resumen es el resultado de un proceso de abstracción donde más que reducir se trata de obtener la información esencial de un documento.

Un conocimiento sucinto de la estructura del texto puede ayudarnos como lectores a construir una representación mental de la información percibida. Cuando se conoce bien la estructura, los componentes gráficos, las herramientas que provee un texto bien diseñado y correctamente editado se está en mejor posición para seleccionar la información más relevante para, de esta forma, construir relaciones internas entre los elementos del contenido. Lo ideal para la elaboración del resumen sería leer el documento íntegramente, pero hay un factor objetivo: la disponibilidad de tiempo por parte del lector que hace que debamos plantearnos considerar qué partes del documento nos van a ayudar a hacernos una idea del mismo, para elaborar un resumen (ACIMED,1995). No todas las partes en el documento tienen el mismo valor informativo, sin ser una reiteración es fácil distinguir que hay una serie de elementos que nos van a facilitar la elaboración del resumen.

¿Cómo leemos para hacer un resumen?

La dinámica de cómo realizar una lectura para obtener un resumen la voy a ramificar en una subdivisión de abstracciones que van desde el reconocer las grafías del texto (nivel inferior) pasando por una más profunda experiencia en cómo un lector descubre el léxico y la sintaxis en que está organizado el texto. Es previsible que si un lector no ha tenido acceso a descubrir las reglas de la sintaxis, los nexos, las herramientas discursivas, el tipo de texto y de discriminar muchas de las herramientas lingüísticas usadas por literatos experimentados o arcaicos, tal lector puede fracasar en obtener esa esencia del documento. Aquel lector que logra comprender en su totalidad el texto e interiorizarse en el contenido podremos decir que ha llegado a un nivel superior para resumir el texto. En un nivel superior ideal al cual todos estamos convocados a aspirar se alcanza cuando resumimos, hacemos paráfrasis, y utilizamos otras herramientas para descubrir información usamos nuestro propio conocimiento y sin abandonar nuestra escala de valores y nuestra propia visión del mundo capturamos con éxito toda aquella esencia que inspiró a algún autor a escribir su documento.

Otras consideraciones para confeccionar un resumen radican en evitar apreciaciones personales o subjetivas, no olvidar el propósito del texto ni su funcionalidad, la categoría temática de la que proviene la información y subrayar siempre las ideas principales de los párrafos más relevantes los cuales serán los que representen mejor la idea original o contenido principal del documento. Disociar lo sustancial de lo meramente accidental y omitir toda aquella información que resulte obvia o conocida para el lector. Debemos releer el resumen para filtrar y depurar la información haciéndonos preguntas del tipo de, por ejemplo: ¿Qué acciones acontecieron? ¿Cómo sucedieron? ¿Cuáles fueron los resultados? ¿Cuál es la conclusión?

Parafrasear.
Podemos parafrasear la mayor parte del contenido menos el título. En nuestra paráfrasis seguimos una secuencia lógica y metodológica antes expuesta recogiendo los conceptos mas importantes del documento, siendo fieles al original, sin introducir variaciones ni interpretaciones que nadie nos va a requerir y evitando redundancias o pleonasmos, aclaraciones innecesarias, evitando recoger ejemplos que cite el autor y sus juicios personales.

Estilo en el resumen

El resumen ha de ser un todo coherente, debe poseer una integridad y unicidad propia de quien realiza el resumen con un sentido claro, fluido y conciso. No debemos empezar nuestro resumen con frases como:” Este articulo, Este documento, El autor…”. Utilizar frases cortas pero evitando el estilo telegráfico, sin frases textuales mas bien usando frases completas y bien articuladas. La forma verbal siempre ha de estar cerca del sujeto, no mezclando formas verbales diferentes utilizando mas la tercera persona, la voz activa y el tiempo presente. Ejemplo: “El uso indiscriminado combustibles que producen bióxido de carbono reduce los ecosistemas”.

Bibliografía

López Espinosa, José Antonio, Pamias González, Edicta, Cáceres Manso, Elsy, Ramos Sánchez, Elizabeth, Díaz del Campo, Soledad, and Abascal Rivero, María Elena. Propuesta de una guía para la elaboración de resúmenes más informativos. ACIMED. vol. 3, n. 3 (1995), pp.

CHAUMIER, J.: Análisis y lenguajes documentales: el tratamiento lingüístico de la información. Barcelona: Mitre, 1986.
resumen

Disertación Cartilla Moral. Primer Asamblea Cívica del Ciclo Escolar 2013-2014

Disertación sobre la Cartilla Moral en la Primer Asamblea Cívica del Ciclo escolar 2013-2014
cartillamoral
No nos queda duda alguna, y apoyándonos en las palabras de Don Alfonso Reyes, filósofo, escritor de principios del siglo XX, que el hombre es superior al animal por su conciencia del bien. El bien no debe confundirse con nuestro gusto o nuestro provecho. Quien quiera que piense que esté haciendo algo bien, o su decisión es buena o está bien primero piense si es un bien para todos y si estamos sacrificando en algo o en mucho el provecho propio. El bien no es egoísta.

La razón de que existen personas humanas, porque también existen personas inhumanas e incluso las personas divinas, la razón de que exista la familia, la patria y la sociedad es porque todos ellos nos hacen un bien, son las figuras del bien: la familia, la patria y la sociedad; no son figuras del mal, fuera de la familia, de la patria y de la sociedad están las personas del mal, las personas inhumanas, los terroristas, los delincuentes, los corruptos, los ladrones y los desobedientes al bien.

El bien es el conjunto de nuestros deberes morales.

Estos deberes obligan a todos los hombres de todos los pueblos. El bien no es exclusivo de un pueblo o de una nación como nos venden en las películas de Hollywood en donde nuestros vecinos del norte, los norteamericanos siempre tienen el carácter de buenos, y todos los demás son malos. La desobediencia a los deberes morales es el mal.

El mal lleva en sí mismo, su castigo, en el propio sentir de la vergüenza. Cualquier persona tiene conciencia de que está haciendo mal, siente vergüenza por más que lo niegue o endurezca su expresión en su rostro tratando de convencer a los demás de que está obrando bien y no se averguenza. La persona que practica el mal sufre la desestimación de sus semejantes, sufre la crítica generalizada, todo mundo murmura o susurra de que tal o cual persona está cometiendo un mal por más que por el cinismo se retraiga o se escude, se excuse o se esconda. Cuando el mal es grave, además, lo castigan las leyes con penas que van desde la indemnización hasta la muerte, pasando por la multa o la cárcel. En esto no es necesario abundar, no es una hipótesis, es una consecuencia que tarde o temprano se hace realidad.

Cuando alguien hace el bien aparece una felicidad firme y verdadera, una felicidad generalizada, no es una felicidad de uno o de unos cuantos, es una felicidad de todos. El que tiene la conciencia tranquila, el que vive contento consigo mismo, aquel que pide poco de los demás y da más de lo que recibe esa persona está dentro del bien.

La sociedad se funda en el bien.

Es más fácil vivir de acuerdo con las leyes de la sociedad que fuera. Es mejor negocio ser bueno que ser malo. Esto es contrario a las ideas que promueven los corridos y las telenovelas en donde percibimos que los malos son los que prosperan, los que se hacen ricos, los que delinquen avanzan. No es así.Si los medios electrónicos o nosotros mismos nos convencemos de que los malos ganan nos estamos engañando.

El bien nos obliga a obrar con rectitud, a decir la verdad, a conducirnos con buena intención. Me da gusto por ejemplo que en mi actual grupo a veces llego y encuentro un papel en el suelo o alguien que estaba silbando y pregunto quién está silbando, y tal o cual persona que silbaba me dice con toda honestidad: Yo profesor. Ese valor civil no es de tontos ni de ingenuos, es de personas honestas, de alumnos que hacen el bien. Ojalá esa actitud prevalezca siempre. El bien nos obliga también a ser aseados y decorosos, corteses, benévolos, laboriosos, cumplidos en el trabajo, respetuosos con el prójimo, muy dispuestos en ayudar a los demás. El bien nos obliga a ser discretos cultos y educados en la medida de nuestras posibilidades.

Todos tenemos algo de bondad por naturaleza, pero no basta con el instinto de bondad, debe completarse con la educación moral, la educación en valores, con la cultura y la adquisición de conocimientos. Ya que no basta tener una buena intención.

La moral humana es el código o el libro de leyes del BIEN. La moral nos obliga a una serie de respetos. Estos respetos están unos contenidos dentro de otros.

Primero, el respeto a nuestra persona, en cuerpo y alma. El respeto a nuestro cuerpo nos enseña a ser limpios y moderados en nuestros apetitos naturales como el de comer o el apetito por la diversión o la alegría, el placer. El respeto a nuestra alma se resume en practicar todo tipo de virtudes de orden espiritual los cuales muchos de nosotros podemos cultivar en la religión, en la poesía en la contemplación y la meditación.

Segundo. El respeto a la familia. Este respeto va del hijo al padre y del menor al mayor. El hijo y el menor necesitan ayuda y consejo del padre y del mayor. Pero también el padre debe respetar al hijo, dándole solo ejemplos dignos. Y lo mismo ha de hacer el mayor con el menor.

Tercero. El respeto a la sociedad humana en general, y muy en especial a la sociedad particular, la comunidad en la que nos tocó vivir. Esto supone desde luego la obediencia a las costumbres consideradas como más necesarias. No hay que ser extravagante. No hay que hacer todo al revés de los demás solo por el afán de molestarlos.

Cuarto. El respeto a la patria. El amor patrio no es contrario al sentimiento solidario entre todos los pueblos. Es el campo de acción en que obra nuestro amor a toda la humanidad. El ideal es el llegar a la paz y a la armonía entre todos los pueblos. Para esto, hay que luchar contra los pueblos imperialistas y conquistadores hasta vencerlos para siempre.

Quinto. El respeto a la especie humana. Cada persona es como nosotros. NO hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan. La más alta manifestación del hombre es su trabajo. Debemos respetar los productos del trabajo. Romper vidrios, ensuciar o grafitear paredes, destrozar jardines, tirar a la basura cosas todavía aprovechables son actos de salvajismo o de maldad. Estos actos también indican estupidez y falta de imaginación. Cada objeto producido por el hombre supone una serie de esfuerzos respetables.

Sexto y último: es el respeto a la naturaleza que nos rodea. Las cosas inanimadas, las plantas y los animales merecen nuestra atención inteligente. La tierra y cuanto hay en ella forman la casa del hombre. El cielo, sus nubes y sus estrellas forman nuestro techo. Así es jovencitos, cuando lleguen a su casa no vean el techo de su casa como su techo, su verdadero techo es el cielo y las nubes. Por lo tanto debemos cuidar las plantas, los animales domésticos. Todo ello es patrimonio natural de la especie humana. No es ni gracioso ni de personas de bien torturar animales como jóvenes que torturan animales y suben sus actos estúpidos al Facebook y tampoco destruir plantas.

Aprendamos a estudiar nuestra casa que es la tierra, las ciencias y aprendamos a amar lo que es bueno, lo que está bien, llegaremos a ser más felices y más sabios. Jovencitos mexicanos, en el mes de la patria que Viva México, que vivan los mexicanos que les guste hacer el bien a los demás.