Séptima parte de mis reflexiones pedagógicas de “ La Respuesta a Sor Filotea”.

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En momentos en que se discute lo que debe evaluarse tanto en docentes como en alumnos, nuestra monja novohispana propone que tanto a unos como a otros se nos evalúe en la medida en que estemos involucrados en aprendizajes y cogitaciones, con libros o sin ellos. No todo aprendizaje viene por los libros o los materiales educativos, también llega por las disertaciones, la meditación, la atención a conferencias, charlas, pláticas, expresiones artísticas y teatrales, plásticas, lúdicas, performance y muchas otras más.

Si alguna adicción benigna habremos en la vida de incurrir es la provechosa actividad del conocimiento.Tan fuerte fue su adicción y se palpa cuando Sor Juana le comunica a Sor Filotea su profundo interés por meditar aun durante aquellos momentos en que descansamos: – que ni aun el sueño se libró de este continuo movimiento de mi imaginativa; antes suele obrar en él más libre y desembarazada, confiriendo con mayor claridad y sosiego las especies que ha conservado del día; arguyendo, haciendo versos, de que os pudiera hacer un catálogo muy grande, y de algunas razones y delgadezas que he alcanzado dormida mejor que despierta-.

Con todo y que declarase, en esta su autobiografía, su inclinación por las letras, aun en sueños, Sor Juana acierta sabiamente al ponerle límites al conocimiento:
1.- Es susceptible de ser hallado en muchos acontecimientos, situaciones y maravillas de la naturaleza.

2.- El juicio de cada sujeto se transforma con el conocimiento pero no podemos fiarnos de nuestro juicio para hacer afirmaciones, tenemos que recurrir a otras fuentes ( eliminación de la subjetividad con la triangulación de varias opiniones).

3.- El conocimiento y sabiduría no ha sido reservada divinamente para los hombres. Nos provee un listado abundante de mujeres “sapientísimas”, por citar algunas: La Reina de Saba, Débora, Abigail, Esther, Pola Argentaria, Cenobia, Arete, Hispacia, Leoncia, Julia, Corina, Cornelia, Catarina, Gertrudis, Cristina Alejandra Reina de Suecia por citar algunas. Aclara que algunas de ellas no tuvieron acceso a los libros pero por alguna razón sus buenas obras captaron su atención consiguiendo apropiarse de bienes sapienciales. El ser humano firma un imaginario contrato vitalicio para obtener conocimientos de diversas fuentes, sea de nuestros abuelos, sea de malas experiencias que llevaron a la muerte por negligencia a seres queridos, vecinos, o ya sea al leer las odiseas que vivieron los héroes de nuestra patria.

4.- No a todos hace bien el conocimiento. Puede que quien obtenga el conocimiento manteniendo un espíritu de contención y hostilidad afecte a los demás. Cuestión altamente observable en grupos terroristas quienes, hoy en día, se preparan en sociedades avanzadas del conocimiento para regresar a su entorno a imponer su ley mediante el terror.

5.- Excusémonos de divulgar los conocimientos que tienen nuestros alumnos. Dado que, muy sapiencialmente, nuestra décima musa nos advierte que al comunicar resultados de los conocimientos que tiene una persona, ¡qué gran decepción y desánimo sufrirán quienes se sientan con una menor medida de lo esperado!. ( Va para quienes inhumanamente nos obligan a hacer evaluaciones diagnósticas para comunicarla a los padres de familia). Lo que debemos comunicarles y contagiarles es el ánimo por la “codicia del conocimiento”. Que sin importar cual sea la medida del talento de un educando, o de su inventario de conocimientos, se anteponga el interés por animarlo a apropiarse cada día una corona nueva, un éxito, un avance.

6.- El que añore el conocimiento, primero entienda el concepto de la corrección. Cada uno de nuestros días, lejos de acumular conceptos nuevos aprendamos a corregir vicios y malas costumbres. Una sugerencia nos da, desde el siglo XVII, a nosotros que vivimos en el siglo XXI: “No sean casuales ni las voces con las cuales poco a poco forma las oraciones, sino precisas y acumuladas por la práctica”. Implícito en ello va, como maestros, que busquemos usar siempre vocablos elevados al comunicarnos con nuestros alumnos, que eliminemos las frases “poco elaboradas” en nuestro discurso, y que vayamos en contra de ese espíritu de estupidez que rige hoy en día entre pedagogos y autoridades educativas quienes nos invitan a que hablemos o nos bajemos al nivel en que se comunican nuestros alumnos, o incluso, que imitemos sus faltas de ortografía con la intención de entendernos con ellos. Lo cual conlleva oculto el propósito de desmantelar la cultura y la educación, asegurando así, el control de las masas populares por su nulo pensamiento crítico.

7.- Nos invita a los maestros a que enseñemos a nuestros educandos a visitar el jardín del conocimiento. Leer citas de diversos autores, o leer pedazos de novelas o poemas será para nosotros recoger flores de un vasto jardín.

8.- Invita a las mujeres a corregir esa balanza inclinada a favor del sexo masculino en la enseñanza, quienes son mayoría en el manejo del púlpito, la doctrina, la cátedra, la filosofía y la literatura. Reconoce el peligro que existe en que las mujeres sean enseñadas por los varones, por el muy probable caso en que el hombre se aprovecha de la mujer por su cercanía durante la enseñanza. Esta encomiable invitación eleva a nuestra monja novohispana a ser la primer impulsora mexicana de la equidad de género.

Continuará Octava Parte

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