Acostumbrarse: ¡Qué feo Verbo!

En educación padres de familia, alumnos, maestros, directivos y asesores estamos acostumbrados a muchos vicios que debemos de inmediato dejar ante la reforma educativa. Por supuesto que también estamos acostumbrados a muchas cosas buenas que serían las fortalezas en las que debemos de enriquecernos cada día más.
Sin embargo no me parece idóneo que las cosas buenas o malas que hacemos en la tarea educativa se quede en meros “usos y costumbres”. Para mí, el verbo: “acostumbrarse” es uno de los verbos más feos que he conocido. Te acostumbras a alguien, te haces codependiente y después es difícil despegarte de esa persona cuando nos afecta o lastima. Lo mismo pasa con las costumbres en la educación. Todos los actores educativos estamos acostumbrados, o malacostumbrados a lo siguiente:
1.- Al dictado. Maestro que no dicta a sus alumnos no es maestro dicen muchos padres de familia. Al llegar a casa, revisan los cuadernos de sus hijos, si no tienen dictado ese maestro es “muy mal maestro” es un flojo. Los maestros entre nosotros también nos criticamos unos a otros cuando vemos que un compañero tiene una variedad de recursos didácticos en el aula que no implican el dictado, el uso de libros de texto de diversa editorial para complementar los gratuitos. El uso del videoproyector, el PowerPoint, el prezzi, y otras plataformas tecnológicas educativas disponibles en internet como simuladores, interactivos y demás para Ciencias o Matemáticas ya son parte de nuestro quehacer educativo en el plan 2011. La entrada de Enciclomedia en el año 2000 y el de Habilidades Digitales para todos han sido un parte aguas en la intervención didáctica de un docente. Sin embargo persiste la idea entre todos los actores del hecho educativo de que el maestro debe seguir dictando o exigiendo a sus alumnos transcriban textos gratuitos a sus cuadernos. tropezar
2.- La memorización. Si bien es cierto que todos aceptamos por sentido común que es mejor comprender que memorizar, maestros, padres y alumnos estamos acostumbrados a la memorización. Existía o existe un concurso de televisión en nuestro país patrocinado por el SNTE en donde participan niños que son sometidos a cuestionamientos previo adoctrinamiento mediante un listado de conocimientos para su memorización y posterior evaluación durante la hora que dura el concurso. Nunca les hacen preguntas a los chicos para demostrar que son niños pensantes. Solo se les reduce a meros “pericos parlantes” o repetidores de información. Es el botón muestra de que nuestro sistema educativo a pesar de tanta reforma educativa que hemos tenido en 1993, 1999, 2000, 2003, 2006, 2009 y 2011 ha sido incapaz de erradicar la memorización y elevado la comprensión y pensamiento crítico por más estrategias que se han implementado en los planes y programas de estudio. Los resultados están a la vista en Enlace y Pisa, en los que salimos en últimos lugares en los indicadores de comprensión de la lectura y matemáticas.
3.- Evaluar solo con exámenes. El plan 2011 viene a corregir un vacío que dejaron anteriores reformas. Y es en lo que respecta a la evaluación. Persisten los maestros que evalúan solo en base a los exámenes. No existe en la mayoría de las escuelas una construcción de un andamiaje solido en base a rubricas de evaluación, metodología que implica que el colectivo docente de cada grado se ponga de acuerdo para categorizar cada aprendizaje esperado en cuatro o más niveles de desempeño del alumno (insuficiente, elemental, bueno y excelente). Cada nivel debería de tener un acuerdo en cada asignatura que empate con lo establecido con los aprendizajes y estándares de desempeño esperados para cada contenido curricular. ¿Se hace esto?No. Ni siquiera los asesores técnicos están apoyando a las escuelas en la construcción de dichos andamiajes de evaluación, siendo que ellos son los “profesores expertos” que debieran de interpretar de primera mano el plan 2011 y asegurar que las escuelas lo estén implementando de forma apegada a lo especificado. Persistir con las evaluaciones o exámenes cuantitativos y no cualitativos sigue dando espacio para que la “maña” para obtener buenas notas en un examen se imponga a una evaluación justa y honesta, en donde el alumno obtiene notas de acuerdo a su desempeño, y no apoyado en la “copia” durante los exámenes.
4.- Aquí se hace lo que digo Yo.
Tanto maestros como directivos estamos malacostumbrados a ser autoritarios en el aula o en el liderazgo de un plantel. Enseñamos a trabajar a nuestros alumnos en equipo pero no fomentamos en ellos aprender a opinar, a externar sus deseos, sus intereses, a debatir, a improvisar, a tener espacios de recreación o a la iniciativa limitando en ellos la creatividad y la producción. Los directivos en las juntas de consejo técnico con sus colegiados hacen invariablemente lo mismo. Sus opiniones son las que se han de imponer, sus criterios, la interpretación de las leyes o normativas, dan lectura a situaciones en las aulas o en general de la escuela de acuerdo a su criterio y si algún maestro del colectivo desea hacer una aclaración o aportar un comentario que diversifique un poco la óptica con la que se está analizando un hecho es tomado ese comentario como excusa o justificación, negándose el hecho de que la triangulación en la observación del fenómeno educativo es lo que debe de regir. El punto de vista monolítico de un directivo puede ser acertado o errado, la construcción de un fenómeno en base a la opinión del colegiado en su totalidad es lo idóneo.
5.- Reforzar conductas negativas
Cuando promovemos a un alumno a un nivel que no se ha ganado con su esfuerzo, cuando no castigamos acciones de alumnos que nos ayudan a cargar el maletín o a aquellos que se quedan más tiempo con nosotros para armar un periódico mural, cuando premiamos a quien no lo merece, estamos reforzando conductas negativas. Cuando el padre de familia no revisa la tarea, cuando lo ve con sus zapatos sucios y no lo exhorta a que los limpie, y en general cuando como actores en el hecho educativo pasan por nuestros ojos situaciones en las que podemos participar para corregir y nos quedamos con los brazos cruzados estamos dando una formación negativa.
6.- A preferir a la escuela privada.
Muchos padres de familia optan por enviar a sus hijos a escuelas particulares, las cuales tienen fama de ser mejores que las oficiales, aunque muy a menudo la diferencia resulta ser mínima o insignificante. Es bien sabido, por ejemplo, que al reclutar jóvenes ejecutivos, las empresas transnacionales dan preferencias a los graduados de las escuelas privadas

¿Cuáles son las fallas del sistema privado? A grosso modo, son las mismas señaladas en el sector estatal, con la adición de unas cuantas más que son propias de él, tales como la actitud absurda de muchos padres quienes, a cambio de los pagos que dan, exigen que sus hijos pasen año.

Aunque es cierto que existen unas cuantas escuelas privadas que gozan de un nivel educativo altísimo y envidiable, éstas excepciones no reflejan la mediocre calidad de la mayoría, las que a la postre resultan iguales o sólo ligeramente mejores que las estatales. En su mayoría, las escuelas privadas no son tan buenas como pretenden parecer, prueba de ello es que muchos estudiantes examinados y reprobados en la evaluación internacional, fueron seleccionados de estas últimas, demostrando que toda la gama educativa es deficiente.
7.- Bajar de nivel y “compactar” información
Todos los actores en el hecho educativo: Padres, alumnos, maestros, directivos, asesores: Estamos acostumbrados a bajar el nivel a los contenidos y a las expectativas que tenemos para un ciclo lectivo debido a que no encontramos desempeños favorables. En realidad debiéramos subir las expectativas para de esa forma llegar a nuevos niveles de superación en nuestra tarea educativa. Atleta que no va subiendo su nivel termina por ser una burla en las competencias internacionales. El padre de familia comienza a hacer la tarea con su hijo, lo empieza a ver inquieto y le dice: “Bueno hijo, si gustas más tarde lo hacemos, o solo haz una página de las tres que te pidieron”. El maestro compacta la información porque va atrasado con respecto a los otros grupos del mismo grado y la misma dirección le sugiere que tome tal acción. El director baja sus expectativas en cuanto ve que su colegiado no está rindiendo al 100% de las metas establecidas, el asesor compacta su labor debido a que no encuentra tiempo para desarrollar toda la planeación y metas propuestas.
A todos los actores que intervienen en el hecho educativo les hago esta pregunta: ¿A qué estás acostumbrado?

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