Enseñando el arte de improvisar

“Enseñando el arte de improvisar”
Improvisar es la habilidad para tener una producción espontánea. Producir actividades, situaciones, viajes, tanto en el trabajo como en el esparcimiento, lalectura, escritura, una exposición oral, en ocasiones o muchas veces es divertido improvisar. Improvisar es salirse de la agenda, cambiar el ritmo de trabajo, no establecerse en una actitud lineal rigida en donde las variantes no son recurso.

Los chicos de Secundaria por lo general no saben lo que es improvisar, y mucho menos logran hacerlo. En qué asignatura o transversalidad contamos con el recurso de la improvisación como parte del curriculum. A mi nadie me enseñó a improvisar. De hecho en un concurso de oratoria en la secundaria en mi tercer grado pasé como uno de los 5 finalistas para ganar el certamen, fui el que mejor expuso el tema en la primera fase del certamen o al menos eso lo demostró la gran cantidad de aplausos que arranqué de mi audiencia. A la hora de pasar a la segunda y última fase del concurso me toca disertar sobre un tema nuevo sobre el que había que improvisar… fallé de manera estrepitosa. No supe improvisar.

Los alumnos aprenden de memoria apuntes que han de exponer en alguna asamblea civica o en alguna exposición oral, de pronto se bloquean, se ponen nerviosos, se les olvida el guion y terminan con su participación al no saber improvisar. La improvisación tiene un propósito: ser espontáneos, ser auténticos, con respeto y responsabilidad. De hecho por la responsabilidad que cada individuo debe llegar a alcanzar en su actuación como sujeto social es requerido en ocasiones improvisar para no incumplir con obligaciones contraídas sin que esto signifique sea ético improvisar o devaluar nuestros compromisos contractuales. Crear sobre la marcha nos facilita adaptarnos a los cambios o a los imprevistos. Cuando vivimos una vida programada, agendada, estrictamente lineal le damos la espalda a la espontaneidad.

En la tan susodicha formación integral del individuo no se cuenta con que el alumno deba alcanzar , como perfil de egreso, dejar un poco la excesiva programación que le produce una carga contractual curricular de asignaturas ya establecidas por los planes y programas ; omitimos propiciar espacios creativos en la marcha.

Requerimos enseñar a nuestros alumnos la habilidad para hacer adecuaciones o ajustes en sus acciones para alcanzar desempeños optimos durante su vida escolar y al egresar enfrentando la vida real.

Propuesta puntual para enseñar a los alumnos la espontaneidad y la improvisación:
1.- Aplicar juegos y experimentos en el aula. De niños en el preescolar era frecuente hacerlo y los niños tienen mediante el juego y la exploración mucha espontaneidad.
2.- Fomentemos la administración del tiempo en los alumnos y destinar una hora semanal de tiempo libre para hacer alguna actividad que se les ocurra.
3.- Propiciar la alegría ( no el desorden) entre los alumnos. El ensayista Mario Satz dice que rie mas un bebe que un niño, un niño que un adolescente, y un adolescente que un adulto.
4.- Preguntar a los alumnos sobre sus hobbies y fomentar en ellos la elección de nuevos hobbies por lo menos durante 28 dias.
5.- Es un reto para todo maestro lograr que el alumno sienta que las actividades que deba realizar en un día escolar ha sido tomada como muy importante su opinion. Nadie realiza con gusto todo aquello que creemos ha sido elegido por nosotros. Incluyamos en nuestras planeaciones la libertad del alumno para elegir al menos el orden en que realizará las actividades.
6.- Despejar de ellos la idea que solo se vive en la escuela y en la vida para cumplir con obligaciones, exámenes, tareas. Fomentemos en ellos el gusto por la vida y el disfrute de ella con orden y responsabilidad.
7.- Enseñemos cualquier asignatura como lo hacen los jazzistas. Rompamos de pronto lo establecido y comencemos a improvisar. Estos músicos del blues nos dan una gran lección en como combinar nuestra obligación con la alegría interna. De pronto esconden la partitura musical y empieza la diversión.
8.- Explicar a los alumnos que ningún momento es bueno sea igual al otro. No se trata de dejar de dar clases, se trata de variar la forma en que trabajamos con ellos.
9.- Manejar la espontaneidad como un valor universal, haciendo que los alumnos entiendan que la espontaneidad es el arte de contar con un abanico de soluciones a problemas, o bien opciones para elegir en cualquier actividad.
10.- Concientizar al alumno de que tomar elecciones irracionales puede ser peligroso, pero tomar las decisiones con sentido comun midiendo los riesgos para no afectar su integridad es el camino para escribir un libro donde no hay nada escrito porque todo está por hacer.

“El viaje mas apasionante es aquel que se emprende sin saber adónde ir” (Johann W. Goethe)

Emprender-es-improvisar

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